2011-12-28

¡Aquí no devuelve la pasta ni dios!

Nihil habentes et omnia possidentes (II Cor. VI, 10)

Resulta llamativa en los individuos que se apropian indebidamente del dinero público o del privado su renuencia a devolverlo, a restituirlo al erario público o a sus legítimos propietarios. La mayoría prefiere esconder el botín y disfrutarlo al salir de la prisión: “El Dioni”, Roldán, Mario Conde, “Herr Gurtel” (a este último, Francisco Correa, aunque lleva casi tres años en prisión goza de la debida presunción de inocencia) o Jaume Matas (también presunto, pero fuera de prisión por haber pagado una fianza multimillonaria) son claros ejemplos de esa conducta; sólo recuerdo un caso, el de un político socialista vasco, que devolvió todo lo malversado y gozó, por ello, de ciertos beneficios de la Justicia.

Se celebra estos días en Valencia el ”juicio de los trajes” con Francisco Camps y Ricardo Costa en el banquillo. Dicen que el coste del vestuario del expresidente ascendió a 30.000 euros. Me pregunto qué hubiera ocurrido si cuando saltó el asunto, el “honorable” hubiera dicho “¡Qué cabeza tengo! Ni idea de cómo pagué los trajes, o a lo mejor debo algo aún. No importa, la mujer del César ha de parecer siempre honrada. Mi honorabilidad no puede ponerse en entredicho. Ahí van los cheques para las dos tiendas”. Obrar así le hubiera servido, de momento, para evitar en la imputación la exigencia de devolver el dinero; y ¿quién sabe?, a lo mejor también para que su “más que amigo”, el juez de la Rúa, hubiera argumentado su sentencia absolutoria de forma más verosímil. En el peor de los casos, si hubieran aceptado, como hicieron los otros imputados, la petición del fiscal, la cosa hubiera quedado en un delito menor, en una multa, como al que pillan conduciendo bebido. Pero no, en el último minuto, cuando ya iban camino del juzgado a aceptar los cargos decidieron los dos disidentes dar marcha atrás. Y ahí los tenemos, en su tercera semana de un espectáculo delirante para provecho de los periodistas y solaz de sus lectores –puede que las conversaciones de “El Bigotes” escuchadas en el juicio permanezcan muchos años en la memoria de las crónicas judiciales más chuscas.

¿Estarán dispuestos los Gürtel y otros altos cargos del PP a devolver la pastuqui? Nos tememos que no. ¡¿Por qué voy a devolverlo, con el trabajo que me ha costado robarlo?!

Recordemos que Al Capone pasó ocho años en prisión por evadir impuestos.

Más serio parece otro asunto en el candelero, el caso “palma Arena” -con ramificaciones en la Valencia del “Curita”, ¡cómo no!-, ya que afecta a la más alta institución del Estado, a su Jefatura. Se anuncia inminente la imputación del duque de Palma, yerno del Rey, bajo varios delitos de origen pecuniario, agravados por sus intentos de ocultación.

En 2004, don Iñaqui Urgandarín funda una empresa y un instituto, ambos sin ánimo de lucro, si bien circulan por ellos cifras millonarias. En ese mismo año adquieren los duques de Palma un palacete en Barcelona, en cuya mejora seguirán invirtiendo dinero hasta el año 2007, en un monto total que se estima en seis millones de euros. Aparte adquieren varios pisos y garajes en Palma de Mallorca.

Dos años después, en 2006, la oposición socialista balear pregunta cortésmente por un capítulo de gastos con alguna irregularidad aparente. El después imputado, el presidente Jaume Matas, negó fehacientemente cualquier anomalía en las partidas cuestionadas.

Alertada la Casa Real, pide al conde de Fontao, notable jurisconsulto y asesor jurídico del Rey, que investigue el asunto. Parece que este asesor no ve muy claro los negocios del duque y le aconseja que disuelva todos esos tinglados y se marche al extranjero con su familia. No obstante, el duque se queda en España de momento y crea otras empresas en connivencia con el profesor de ESADE, Diego Torres. No será hasta 2009 cuando marche con su familia a trabajar en la delegación de Telefónica en EE.UU.

En fin, se trata de una enrevesada trama societaria, con la agravante de una presunta evasión de dinero a paraísos fiscales. Confiemos en que el nuevo Fiscal General del Estado contribuya desde su cargo al esclarecimiento total de la trama.

¿Cómo incide este suceso en nuestro post? Divagemos: Si cuando saltó la liebre sobre una partida irregular, el poderosísimo presidente balear hubiera dicho: “A ver, a ver. Voy a pedirle al asesor que investigue el asunto”. “Pues sí, parece que hay algo que no cuadra. Bueno, mientras se aclara, vamos a pedir al receptor que devuelva los fondos. Después se los reintegraremos si procede. Gracias por su trabajo, ¡ya saben cómo es esta nueva aristocracia!”, o algo por el estilo, probablemente no hubieran aumentado esas ganancias, formalmente “no lucrativas, y el asunto no hubiera pasado de ciertas sospechas.

Desconozco, por supuesto, lo que tras la presentación del informe discutieran el conde de Fontao y el Rey. Cada uno es cada uno, como dice la sentencia popular, pero si este bloguero hubiera sido padre natural o político de los protagonistas de la supuesta trama no les hubiera pedido que tomaran las de Villadiego. Incluso si el presente bloguero hubiera figurado en un puesto significativo en la lista Forbes, hubiera abierto la safe y le hubiera dicho al yerno: “Anda, anda. Dile a los paganos que ha habido algún error contable; algún evento poco satisfactorio que reembolsaremos debidamente; algo como un ahorro sustancial en los gastos…, en fin, tú mismo. Nadie rechaza una devolución voluntaria. Y si las dos partes están de acuerdo, que se fastidie la oposición y gane en las urnas”.

En fin, parece que no cambiado mucho la aristocracia desde los tiempos de Marco Licinio Craso.

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El colofón lo pone nuevamente el Reino de Valencia, una Comunidad que el PP parece haber transformado –bien que con la aquiescencia de la mayoría de sus ciudadanos votantes- en la cueva de Alí Babá.

Se trata del alcalde de Manises, imputado ya como supuesto responsable del saqueo de la empresa pública Emarsa, la entidad que gestionaba la depuradora de aguas residuales del área de Valencia y que fue clausurada con un agujero de 17 millones de euros, que la acusación particular eleva a 40.

Este buen edil apareció exultante en los medios al saberse favorecido con el segundo premio del último sorteo de Navidad –al PP le han correspondido 796 décimos de ese premio. Como diría Rajoy en alguno de sus mejores momentos “La Providencia premia a los que obran bien”-.

Pues bien parece que se le cortaron las risas a este alcalde cuando el juez Vicente Ríos dictó una providencia instándole a declarar toda la lotería premiada que le había correspondido, con la sana intención del magistrado, pensamos, de una presunta reparación de lo presuntamente afanado en Emarsa. Parece que ante la amenaza judicial, el alcalde, Enrique Crespo, optó por “regalar” los décimos premiados; generosidad por la que a la imputación de Emarsa puede sumar ahora otra por alzamiento de bienes.

Julio G Mardomingo

2011-12-16

¡Vaya semanita!



Tras el asombro de que tres horas en semi-AVE le puedan trasladar de la tundra al trópico vuelve el bloguero a comentar la semana ausente. Veamos:

El asunto Urgandarin cada vez huele peor. Al parecer todos sabían algo pero todos callaban. Desde luego, si uno de mis hijos me dice un día en el desayuno que se ha comprado un piso suntuoso en Pedralbes, o me aclara cómo o llamo enseguida a mi abogado. No parece que sean muy afortunados los matrimonios morganáticos de la actual casa de Borbón. Ya pierden por dos a cero. Y es que si se mira detalladamente el perfil académico de los dos colores de sangre, la conclusión es que son un poco zotes. El monarca parece que acabó su bachillerato sin que sus preceptores le transmitieran grandes conocimientos de lectura y escritura. En cuanto a su paso posterior por las academias militares, ya sabemos que esas instituciones no se caracterizan por la enseñanza de humanidades. La augusta consorte real parece asistir con gusto a la ópera, pero su ideario político social, desvelado por aquella bruja del Opus, parece un tanto rupestre.

El príncipe heredero cursó el COU en un college de Canadá y posteriormente amplió estudios durante tres años en la Universidad de Georgetown, donde obtuvo una graduación; a pesar de ello dice “my fathers” cuando se refiere a sus reales padres.

En cuanto a las infantas –con tratamiento de altezas reales-, digamos que la mayor, consiguió algún título en la docencia, y bueno, tampoco vemos la necesidad de que luzca una camiseta verde por las calles.

Por lo que respecta a la segunda, y séptima en el orden sucesorio, no parece por su supuesta actuación en los negocios que aprovechara mucho los conocimientos de sociología política y Estado de derecho que sin duda le transmitiera su preceptora Mari Carmen Iglesias.

Menos brillantes son los currículum de los infantes consortes. El protagonista de la saga actual acabó su bachillerato y se dedicó a darle a la pelota con las manos. Coleccionó alguno de esos diplomas que ofrecen algunos centros de casta a gentes con prosapia y ¡ale! a los negocios.

En cuanto al otro yerno, parece que acabó el bachiller a trancas y barrancas, y poco más. A diferencia del resto de la Real Casa su afición al deporte no iba más allá de acudir de gorra al palco del Bernabeu.

¿Qué puede haber sucedido para ese olvido de la máxima noblesse oblige? Pues, probablemente, que en los reinos de Valencia y de Mallorca los dirigentes de mayor y menor rango del Partido Popular crearon un estado de latrocinio del dinero público tal, que pareció inevitable no responder al grito de ¡gilipollas el último! ¿Dónde estaba el que dentro de unos días será el nuevo presidente del Gobierno? Pues, primero de ministro, y en los últimos siete años de presidente del PP. ¿Por qué no dice ahora aquel comunista de opereta que este presidente era el señor X de la corrupción? Pues él y los suyos sabrán.

¿Qué hacer con la Real Casa? La actual Constitución, como casi todas, es un texto que sirve para marcar pautas elementales. No puede ser un compendio de todos los códigos de nuestro Derecho. Sin embargo los padres constituyentes olvidaron que la historia de este Estado moderno es la historia de los cambios dinásticos: Trástamaras, Austrias, Borbones; incluso con un Bonaparte y un, también efímero, Saboya. Pues a pesar de ello, los citados padres cerraron a cal y canto el Título II, personalizando al actual monarca y a sus sucesores: “La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica.” (La cursiva es del bloguero).

Pues bien, ¿se imaginan un cataclismo, como los que asolaban a las casas reales en otros tiempos, que llevara a coronar al quinto o sexto descendiente en la línea sucesoria? Se entronizaría en ese caso la dinastía Marichalar. Y si las cosas se pusieran aún peores, los Urdangarín ocupan los puestos 8º, 9º, 10º y 11ª dentro de esa línea sucesoria.

Naturalmente ese título II se puede cambiar, pero pídanle ahora al señor Rajoy que disuelva las Cámaras, ¡con la que está cayendo en Valencia!

El periodismo post Zapatero

Alguien se preguntaba ¿qué van a hacer ahora, sin Zapatero, los periodistas rabiosos de la derecha? Pues lo mismo: Pedro J seguirá con lo de las mochilas y la dinamita; los idiotas seguirán en su línea majadera; y los demás seguirán insultando y vilipendiando a todo el que tengan alrededor.

¿Y los de la otra franja ideológica? Pues a su pesar tendrán que cambiar el blanco. Quizá por ello estén aprovechando los últimos días del actual presidente.

Leo así en Público (9/12/2011) un artículo de Ignacio Escolar, titulado “Carta a Zapatero” (¡original este exdirector!), en el que crítica el agravio comparativo de indultar al banquero Saénz condenado a tres meses de arresto y a inhabilitación y no indultar al señor Montes Neiro, que lleva en prisión desde 1976 (otro tema manoseado ya por los medios de la izquierda)

Veamos: el banquero Saénz no es un tipo que caiga simpático, sin necesidad de ponernos brechtianos, prácticamente ninguno de estos tipos lo son, ni lo intentan. Incluso, según dijo él mismo, este tiburón intentaría hacerse con el dinero de los servicios públicos liquidando el Estado de bienestar. Será Sáenz muy listo para amasar dinero ajeno pero no parece muy espabilado en otros asuntos. Hace años, a la sazón presidente de un banco en apuros: Banesto, intentó cobrar una deuda a un grupo industrial; y en lugar de acudir al cobrador del frac o a otros medios más expeditivos decidió acusarles falsamente -¡mal hecho! El resultado es que lo pillaron con el carrito.

El hecho ahora es que en una de sus últimas decisiones, el Consejo de Ministros en funciones, ya sea por la razón de Estado, la razón de partido, los favores prestados u otro tipo de asuntos, ha indultado a ese banquero.

La contraposición en la columna de Escolar es la del señor Montes, que no lleva 35 años en prisión por haber cometido un delito, sino que según El País de hoy (15/12/2011) “encadenó más de 30 condenas por delitos menores, pero de todo tipo: robo con violencia, detención ilegal, allanamiento de morada, falsificación de documentos públicos, tráfico de drogas, tenencia de armas, contra la seguridad de tráfico, desórdenes públicos”, a los que hay que sumar atracos, y múltiples quebrantamientos de condena, etc. Dice Escolar que no ha cometido ningún delito de sangre -¡sólo faltaría! O sea, se trata de lo que los norteamericanos llamarían un serial criminal

El señor Escolar comienza el párrafo de su reflexión diciendo “No me gustan los indultos. Son injustos por naturaleza, como cualquier decisión arbitraria. Creo que es un privilegio medieval, una herencia absolutista de cuando los ciudadanos éramos propiedad del rey y nos llamaban súbditos”. Dice elperiodista que no le gustan los indultos, como si se tratara de una película o de una novela. Habla de privilegio medieval porque quizá ignora la defensa que hace John Locke del right of grace o la disputa Kant-Beccaria y las puntualizaciones de Voltaire a ese derecho. Y parece ignorar asimismo la consideración del derecho de gracia por el Ejecutivo (teóricamente el Rey) como mitigador de la ceguedad de la ley, que esa sí es y debe ser la misma para todos los individuos.

Personalmente siento una profunda antipatía hacia los dos personajes de la columna de Escolar, pero reconozco que por razones muy distintas. Desde luego no los hubiera incluido nunca en el mismo saco y menos para hacer leña del árbol caído.

Pero tranquilícese el periodista, que parece que, en sus últimos suspiros, Zapatero va a indultar mañana a su protegido.

¡Qué viene Frank Costello!

Leo en la sección de Madrid de El País del pasado domingo (11/12/2011) un interesante trabajo de investigación “Dinero opaco para Eurovegas” según el cual el 16º hombre más rico del mundo (21.500 millones de dólares, según Forbes), Sheldon Adelson, está muy interesado en invertir una parte de su fortuna en un macrocomplejo de ocio, principalmente de juego: seis casinos (con 1,065 mesas) y 18.000 máquinas de tokens o monedas, en el área de Valdecarros en Madrid.

Si generosa es la intención de Adelson de invertir en Madrid entre 15.000 y 18.800 millones de euros en diez años, tampoco son modestas sus pretensiones: que le regalen los terrenos, que le lleven el metro, que acondicionen el aeropuerto de Barajas para su negocio, que quiten el vertedero de Valdemingómez, etc. Pero mucho más importantes que esas medidas, más o menos económicas, son las legales que reclama: -Limitación en la Ley 10/2010 de prevención de blanqueo de capitales y de financiación del terrorismo. –Idem en la Ley 28/005 para la prevención del tabaquismo. –Libertad de horarios comerciales (parece que la Presidenta de la CAM ya se le ha adelantado). –Nueva Ley de juego en la CAM. –Ley 1/2000 de Enjuiciamiento Civil. –Modificación del Real Decreto Legislativo del Estatuto de los Trabajadores. –Ley Orgánica 4/2000 sobre los extranjeros en España (Ley de Extranjería). –Real Decreto Legislativo 1/1994 (Ley General de la Seguridad Social). ¡Otro que quiere acabar con el Estado de bienestar de una vez por todas!

Parece que su propuesta ha sido, en principio, muy bien recibida por el Ayuntamiento, la Comunidad (la Presidenta parecía exultante) e, incluso, por el ministro Sebastián. No importan los informes confidenciales de la Administración norteamericana sobre el riesgo de blanqueo de dinero del narcotráfico, del juego ilegal o la financiación de actividades terroristas de las “Vegas Sand”, la empresa de Adelson, en Macao; el señuelo es la creación en esos diez años de 164.000 empleos directos y 97.000 indirectos (en total la mitad del paro actual en la región). Ya pueden imaginar cual sería la ocupación de esos nuevos trabajadores.

En fin, parece que tenemos a la vuelta de la esquina al personaje que encarnaba Jack Nicholson en “Infiltrados”.

Julio G. Mardomingo