2011-07-18

Mejor una imagen que mil palabras



No, no se trata de un cuadro de Gutiérrez Solana. Es el PP en todo su esplendor.

A este bloguero no se le ocurren palabras que puedan superar la elocuencia de la imagen, pero
invita a cualquier visitante a que lo intente con sus frases, palabras o signos ortográficos de estupor.

J G Mardomingo

2011-07-16

"El Curita" al banquillo

Lo que más podía temer el señor Rajoy ha sucedido; la Justicia ha podido, al fin, sortear todas las zancadillas que el defensa central Trillo iba poniendo en su avance: el presidente de la comunidad valenciana se sentará en el banquillo; posiblemente lo haga con el traje de tres botones y solapa Nápoli o, quizá, con el hábito de nazareno, si sigue empeñado en victimizarse. Este es otro de los temores del PP: que la decisión del juez Flors vuelva a poner de los nervios al President y reaparezcan sus fantasías de orate. De momento son los cargos más próximos de su partido los tratan de defenderlo de forma aberrante. Es vergonzoso, por contrario al Derecho y por sus tintes mafiosos, que la portavoz Johnson o el multi-imputado Fabra digan que los votos mayoritarios de los ciudadanos valencianos le absuelven de toda culpa. ¿Quieren decir, acaso, que la mayoría de los habitantes del reino de Valencia son masivos encubridores de un delito, y de otros, más graves, que están a punto de aflorar?

El juez Flors no se ha andado con florituras, y le ha impuesto una fianza de 55.000 euros. Una cantidad que la mayoría de los ciudadanos no podría afrontar y se vería abocada al embargo.

¿De dónde los va a sacar Camps? ¿De la caja de la botica? Porque su “amiguito del alma” no parece que esté en condiciones de hacerle un “prestamo”. Hombre, también podría empeñar el regalo aquel que traspasó tres pueblos, o el juguete que mostró la cicatería de los Magos de Oriente.

Respecto a lo dicho sobre el traje, quizá le convenga más el hábito de nazareno, porque sin duda le espera un largo calvario.

Julio G Mardomingo

2011-07-15

El modelo alemán

Quizá los orígenes radiquen en el corto reinado de José I, hermano de Napoleón Bonaparte, pero el hecho es que en lo jurídico, lo educacional y lo administrativo nos venimos rigiendo desde hace más de dos siglos por los modelos franceses.

Parece que ahora comienzan a sonar aires de fronda tanto en los ámbitos políticos como en los educativos y los laborales. Más que aires de fronda, deberíamos decir aires de Marzrevolution, porque aparente y súbitamente el país ha decidido mudarse a los modelos alemanes.

El manifiesto más reciente en cuanto a esos cambios es el que surge del discurso de “toma de posesión” de Alfredo P. Rubalcaba: cambio de la Ley Electoral según el modelo alemán. Un gesto quizá hacia el 15-M, o puede que para tratar de aminorar la anunciada mayoría absoluta del PP, suponiendo que diera tiempo. Los partidos políticos que resultarían más beneficiados por ese no han podido, sin embargo, reprimir sus críticas irónicas: Izquierda Unida (ese oxímoron) y el partido populista de Rosa Díez. Gente poco agradecida, pensamos.

Dado que en España, la circunscripción electoral es la provincia, la implantación del sistema electoral alemán (dos votos por ciudadanos: uno, directo, para un candidato por circunscripción, y el otro para una lista de partidos) implicaría un cambio en el Título III de la Constitución, lo que significa una mayoría de tres quintos en cada cámara, y otras fórmulas para el caso de no conseguirse esas mayorías.

Más sencillo resultaría, en principio, modificar la Ley Electoral, que, como ley orgánica, sólo requeriría la mayoría absoluta del Congreso. Los cambios que podrían cambiarse en esta ley podrían ser:

-El aumento del número de diputados hasta cuatrocientos; lo que permitiría la representación de algunos partidos que actualmente no consiguen escaños pese al número global de votos.

-Reducción del mínimo de diputados por provincia hasta lo que marca la Constitución (uno). Esto evitaría la sobrerrepresentación de las provincias con menor población.

-Cambio del método D’Hondt por el modelo Hare-Niemeyer, un sistema de cocientes que no favorecería tanto a los mayores partidos.

Empleo:

-Parece que últimamente, los sindicatos han aceptado seguir el sistema alemán de reducción de empleo, que consiste en rebajar las jornadas de trabajo en lugar de despedir trabajadores.

Vivienda

-Otra característica propia de España es, que a diferencia de otros países. Alemania, Francia, Suecia, Austria, etc. Los ciudadanos optan por la compra de su vivienda en lugar del arrendamiento.

En Alemania, el 51 por ciento de la población arrienda la vivienda, mientras que en España sólo lo hace el 13 por ciento.

Se agrava el problema al dedicarse en España sólo un uno por ciento de viviendas sociales al alquiler -una cifra ridícula comparada con las de otros países europeos.

Los sociólogos dicen que la costumbre viene del franquismo, que consideraba que la propiedad de la vivienda hacía a la gente más conservadora. Pero el efecto es muy negativo, sobre todo para el empleo, ya que limita la movilidad geográfica en busca de un trabajo mejor o, simplemente, de trabajo. También lo es para la emancipación de los jóvenes, con una diferencia abismal en las edades en que abandonan las casas de los padres muy lejanas de los países mencionados.

Es este uno de los aspectos donde no parece que se vaya a seguir el modelo centroeuropeo. Los políticos de los grandes partidos hablan de mantener, bajar o las subvenciones a la compra de vivienda, pero no parece que nadie opte por el alquiler social de la inmensa colección de viviendas vacías. No parece que a pesar del fiasco de las hipotecas y del sobreprecio de las viviendas esté el personal por la labor de cambiar el modelo. Sólo ha subido en dos puntos en los cuatro últimos años el nivel de los alquileres.

Relacionado, asimismo, con los problemas laborales, parece que se va a proponer (en este caso promovida por el PP) la implantación de una formación profesional similar a la Berufsfachschule alemana. El sistema educativo alemán divide a los alumnos a partir del cuarto curso de educación básica en cuatro líneas diferentes de enseñanza secundaria, dos de los cuales, los más cortos, conducen directamente a la enseñanza profesional. Obviamente el sistema es mucho más costoso que el español, pero evita pérdida de tiempo y frustración en los alumnos.

Las carencias de la formación profesional en España ha llevado a muchos jóvenes a lanzarse al trabajo en el boom de la construcción, como mano de obra sin cualifica. Al estallar la burbuja inmobiliaria, se encontraron muchos de ellos en el paro, sin haber acabado sus estudios y sin cualificación profesional; mientras, hubo que suplir la mano de obra profesional con especialistas venidos, principalmente, desde los países del este de Europa. Sin embargo, son ahora nuestros jóvenes ingenieros los que tienen la mirada puesta en la Alemania de Frau Merkel.

(El cuadro muestra el esquema del sistema educativo alemán. La guardería, el jardín de infancia y la enseña primaria son comunes y voluntarias. La Realschule y la Hauptschule son enseñanza secundaria más corta que las otras, y conducen directamente a la formación profesional).

¡Ojalá funcione el cambio de modelo!

J G Mardomingo

2011-05-22

El gafe de Rajoy


"Es wechseln die Zeiten. Die riesigen Pläne
Der Mächtigen kommen am Ende zum Halt.

Und gehn sie einher auch wie blutige Hähne
Es wechseln die Zeiten, da hilft kein Gewalt.(1)"

No parece que los hados de la política le sean muy favorables al señor Rajoy. Pareció que tras aquella desdichada travesía de “comemarrones” de Aznar, que le valió el título de “señor de los hilillos”, el dedazo de ese genio exfalangista lo había predestinado al más alto cargo político de la nación. Pero no, lo que parecía la renovación de la mayoría absoluta se fue difuminando y los avatares del 11-M de 2004 apuntillaron los anhelos de Rajoy. Aunque las encuestas previas a esa fecha fatídica ya anunciaban un empate técnico entre el PP y el PSOE, es muy probable que las mentiras de Aznar y de su disparatado ministro del Interior facilitaran por los pelos la victoria de Zapatero. La segunda derrota estaba cantada, y el PSOE no logró mayoría absoluta poco después porque el optimismo congénito presidente le hacía mirar el futuro como si la bonanza económica fueraa ser un perpetuum mobile .

¿Pueden influir las movilizaciones de “democracia real ya” en los resultados de hoy? Poco probable, pero ya veremos. Habrá que comparar las predicciones de las últimas encuestas con los resultados; pero ni aún así parece que se pueda llegar a conclusiones certeras sobre esa influencia. Lo que si spercibe es el nerviosismo del PP –el PSOE parecía ya resignado a perder poder-. Un nerviosismo que nace de la confianza y satisfacción que inducían esas encuestas tan favorables y de la incertidumbre que los avatares del azar vuelven a introducir en el último momento, en el de la verdad ante las urnas. Es como si alguien estuviera a punto de ganar la partida y le cambiasen las reglas del juego en la última baza. Aunque la preocupación mayor de los peperos no sean estas sino las próximas generales. Si el 43 por ciento de parados jóvenes, más los que se le sumen, se dan cuenta de su poder –que parece que ya se la han dado- y razonan que el verdadero poder es el poder político, y que este se consigue en las urnas, habrá irrumpido para las próximas generales una fuerza política con la que no se contaba y que puede desbaratar esa diferencia porcentual de las actuales encuestas. Otro factor a considerar es el de la reacción que las propuestas de los asambleistas puedan inducir en el PSOE o en IU (dos partidos con programas para “viejos” con sólo algunas declaraciones retóricas hacia los jóvenes). Porque la mayoría de las propuestas no sólo parecen razonables sino también fáciles de asumir:

Hacer que los bancos no persigan de por vida a los hipotecados y a sus herederos es de justicia lo solucionaría una ley que por su contenido ético no parece que los partidos más afines a los banqueros fueran a discutir demasiado (los bancos han tenido grandes beneficios en la época de las vacas gordas). Extender temporalmente a los jóvenes ya formados y en paro la procura existencial que se da ahora a los desfavorecidos o a los dependientes sin pensiones contributivas (el Sozialgeld alemán); paliar el exceso de viviendas vacías alquilándose las temporalmente a los jóvenes (ver las fotos de las Jugendwohnhäuser de Viena).

En fin, que tampoco piden la luna. ¿Qué de dónde saldrá el dinero? Pues de los impuestos, de dónde va a ser. ¿Qué eso ahuyentaría las inversiones? Pues no creemos que el señor Botín fuera a deslocalizar sus sucursales bancarias a Tanzania, ni que el señor Ortega o el Corte Inglés cerraran sus tiendas.

Volviendo al tema de nuestro título, el nerviosismo de los populares–y de ahí el ansia de elecciones anticipadas por parte de Rajoy-, les viene también del temor a una posible modificación de la actual ley electoral, bajo la cual podrían conseguir ahora la mayoría absoluta, pero, claro, eso depende quizá de la magnitud del anuciado tsunami del PSOE en las eleciiones de hoy.

Como muestra de ese nerviosismo del PP podemos señalar la histeria de la populista hortalicera presidenta de la Comunidad de Madrid, convocando a sus cachorros a acampar en la calle Ferraz, o al gesto chulesco de ese detritus del nacionalcatolicismo franquista que es el exministro Trillo. Ese personaje de pasado político tan abyecto.


La foto es de las viviendas sociales para jóvenes de Viena.

La estrofa es del poema y canción de Bertold Brectf : “En el fondo del Moldava”, que ya traduciremosen en otra entrada, después de saber los primeros resultados de las elecciones del 22-M.

(Continuará)

JGM

2011-05-20

Periodistas, políticos y escritores

La mayoría de los periódicos suelen proporcionar huecos habituales a personajes conocidos, generalmente escritores de cierto renombre. Incluso en Público aparecen los domingos los cuartetos endecasílabos de Joaquín Sabina.

Imagino que la primera intención de los responsables de los diarios es que los afamados den galanura literaria a la actualidad periodística. Algunos –pocos-, efectivamente, lo consiguen, aderezando con su ingenio los aconteceres diarios; no así la mayoría. No importa que los periódicos principales tengan un surtido cuerpo de analistas políticos, tanto nacionales como internacionales; muchos de ellos especializados en temas por regiones o por países; ni que cuenten también con especialistas en economía, en derecho o en cualquier otra área acotada de la sociedad; resulta, al parecer, inevitable que estas figuras de las letras, incluso del cine o de la tele, aprovechen sus columnas para pontificar sobre cualquier cuestión político-social. Los escritores de derechas, insultando al gobierno; los de izquierdas, generalmente menos hortaliceros, ofreciendo soluciones arbitristas a problemas de por sí complejos.

Un ejemplo muy reciente. En El País de anteayer (18/5/2011), y sobre el 15-M, una conocida escritora comienza su columna habitual diciendo: “Aún sin entender bien el eslogan que clama por una ‘Democracia real,…” Pues, señora mía, si no entiende usted algo tan simple: lo que ese clamor propone como otra teoría de la democracia, apaga y vámonos. Pero no, la señora, a pesar de mostrar su ignorancia política, acaba la columna llenándola de los tópicos más manoseados.

Aún recordamos la campaña que a derechas e izquierdas hicieron muchos de ellos contra la llamada “ley antitabaco”, incitando -como algunos hosteleros- a la desobediencia civil. En primer lugar, esa ley está vigente desde hace años en la mayoría de los países civilizados. En segundo lugar, fue aquí aprobada por el Parlamento con un amplio, si no total, consenso; y por último, a pesar del lenguaje insidioso de estos cronistas, el espíritu de la ley no era “prohibir” sino proteger la salud de los no fumadores, la mayoría de la población.

Otro ejemplo reciente de intromisión en la política se da en las generosas páginas que el mencionado diario ofrece al laureado Vargas Llosa, y que éste aprovecha para denostar a algunos candidatos a la presidencia peruana. Hizo campaña en nuestra prensa por su candidato Alejandro Toledo, pareciéndole males menores Luis Castañeda y Pedro Pablo Kuczynski. Rechazó, sin embargo, la de Ollanta Humala, por izquierdista y la de Keiko Fujimori, por populista, con una frase tan desafortunada como que decidir entre ellos era “como elegir entre el sida y el cáncer”. Al final, la pugna se dará entro los dos últimos. Vargas ya se ha decidido por Humala, recordando quizá que fue el padre de Keiko, Alberto Fujimori, quien, en 1990, derrotó al partido de centro derecha que lideraba el escritor, el FREDEMO, tras una campaña en la que el “chinito de la suerte” -Fujimori descendía de inmigrantes japoneses- hizo su campaña subido a una vieja camioneta y lo derrotó claramente.

No parece que ningún dios haya predestinado a este brillante escritor a los avatares de la política. Recordemos la polémica que creó tras sus críticas a un gobierno democráticamente elegido, el argentino, lo que motivó que algunos escritores intentaran negarle la presencia como invitado de honor en la Feria del Libro de Buenos Aires. Al final tuvo que zanjarlo elegantemente la presidenta Cristina Fernández. Y es que a pesar de su nacimiento en el cono suramericano parecía desconocer el hechizo que para los argentinos suponen Gardel, Perón y Maradona.

Hasta aquí se trataba de un simple preámbulo para comentar cómo algunos escritores famosillos se convierten por arte de magia en sesudos analistas políticos. Hace pocas semanas el diario varias veces mencionado up supra destacaba como titular en su primera página lo siguiente:

“Rubalcaba se queda en blanco cuando un periodista le pregunta sobre levantar la prohibición de mascar hoja de coca en Bolivia”

Digna de admiración parece la prudencia del político ante una pregunta tan capciosa, lanzada a bote pronto; así como insidioso nos parece resaltar esa noticia en un periódico serio.

Pero esto trataba simplemente de ser el comienzo de otra reflexión sobre la intrusión de los escritores en la cuestión de legalizar las drogas. Sucede que la política, hoy, está en la Puerta del Sol, y este bloguero se vuelve zumbando hacia allá.

(Continuará)

JGM

2011-05-01

Vicent, Vargas Llosa y Marías: dos biografías y una novela

A diferencia de los argentinos, que hacían cola en las librerías de la calle Corrientes de Buenos Aires cuando salía a la venta una novela de Cortazar, parece que aquí sólo se hace cola para ser los primeros en tener las nuevas consolas electrónicas. En mi caso no hago cola pero tengo que coger el coche o el tren para comprar las novedades ya que los distribuidores pueden tardar más de un mes en acercarlas a mi barrio de Pozuelo-Aravac, de Madrid: el resultado es que cualquier intento de librería acaba, aquí, convertido en un bar. Todos nos quejamos de que desaparezcan las librerías de barrio pero nadie hace nada.

Los comienzos de este 2011 han sido generosos en nuestra producción literaria. Destacaré tres de entre ellas -no porque piense que son las mejores sino porque el resto no las le leído aún.

Manuel Vicent explica al comienzo de su última obra, “Aguirre, el magnífico”, cómo, en un festejo literario, el cura Aguirre le presenta ante el rey como su biógrafo post-mortem. Puede que sea una broma más de la divertida biografía. Aunque sólo sea por las declaraciones de la duquesa, parece claro que el rey jamás legaría sus anotaciones para que Vicent construyera su biografía.

El propio Vicent se jacta de su vagancia como escritor; hecho que parece cierto, puesto sus obras se caracterizan por las pocas páginas, los tipos grandes y los renglones espaciados. Es como si la columna dominical en El País colmara sus apetencias literarias. Ya, en las biografías de personajes que escribe algunas veces en una página grande de Babelia, da la sensación de estar deseando acabarla.

Se trata de una biografía divertida que se lee de un tirón, no ya por el breve formato sino también por la amenidad del escritor, por la precisión irónica de sus términos y, en el caso de mucho lectores, entre los que me cuento, porque resulta ser la crónica amena de una época. Vicent trata de hacer bosquejos anecdóticos de los personajes de la progresía ilustrada madrileña de un periodo que transcurre desde mediados los sesenta hasta el afianzamiento de la democracia; todos ellos danzando alrededor del editor y futuro duque, al que recordamos como el gran animador de las ferias del libro en El Retiro madrileño.

Es la biografía desenfada y jocosa de una vida que, sin embargo, rezuma tristeza; la de un hombre que pudo reinar en Roma y acabó en la cima de la nobleza española. Un tipo singular, que de haber ejercido sus derechos hubiera podido lograr que cualquier Borbón le hubiera cedido el paso para entrar en la catedral de Sevilla.

* * *

Muy esperada era Los enamoramientos, la nueva novela de Javier Marías tras su imponente trilogía -1.600 páginas- Tu rostro mañana. El primer párrafo de Los enamoramientos nos recuerda la forma en que la escritora inglesa P. D. James comienza sus novelas policíacas: con el anuncio de un crimen, de un asesinato. No se trata aquí, sin embargo, de un thriller, porque el autor no lo ha concebido como tal; tampoco es un relato de suspense, aunque al final contengamos el aliento ante alguna decisión trascendente de la narradora.

En torno al recuerdo del muerto, los personajes –pocos- se enamoran y se desenamoran –o creen que hacen una cosa o la otra-. La narradora –novedad, poco creíble, en las novelas de Marías- conjetura, reflexiona, intenta indagar la verdad, bien que sin ningún afán detectivesco; mas bien en un marco donde predominan la curiosidad, la ambigüedad y el azar. Todo expresado a través de “la palabra interior”.

En un momento dado, el segundo protagonista comenta a la narradora, acerca de una novela de Balzac, El coronel Chabert, que “es una novela, y lo que ocurre en ellas da lo mismo y se olvida, una vez terminadas”. Un comentario, propio de ese personaje ambiguo, alejado, en general, de lo que los lectores sienten ante el impacto de una novela: aún recordamos los dramáticos capítulos, probablemente de la tercera parte de Tu rostro mañana, donde el narrador y su mentor ejercen, cada uno por su lado, una violencia extrema, impune: en un caso, sobre un machista idiotizado, y en el otro sobre un maltratador cínico.

Al igual que la biografía de Aguirre, se puede leer éste como un libro sin complicaciones, bien que sin las sonrisas con las que se lee el del duque. Los hechos transcurren de forma lineal en el tiempo, y en un espacio delimitado de Madrid. Se puede seguir sin sostener un lápiz en la mano y sin tener cerca el DRAE – no como ocurría con las novelas de Juan Benet, el maestro de Marías-. Las palabras son precisas y las frases concisas, lo habitual en este autor; que se recrea, sin embargo, en la repetición de esas ideas con otras palabras, enriqueciendo el texto. También permite hacer una lectura más lenta, parándose a meditar con la narradora en sus reflexiones.

Una lectora perspicaz, mi correctora favorita, me descubre que el último párrafo de la novela es la repetición calcada del final de un subcapítulo del capítulo II (página 152). Este lector no sabe si pensar en un scherzo del autor o en una broma del Copy and Paste, hipótesis esta última poco probable dado que, al parecer, Marías no utiliza un ordenador para escribir. Quizá haya sido un error del transcriptor al Word, aunque bien mirado, el corrector debería haber denunciado la comilla simple de cierre. Otra cuestión accidental para esta edición de la novela.

* * *

El tercer comentario versa sobre El sueño del celta, la última novela de Vargas Llosa tras La fiesta del Chivo. Resulta inevitable referirse a esa obra anterior, a mi juicio realmente brillante tanto por la estructura narrativa -la alternancia de los relatos a lo largo de los capítulos-, como por el estudio de los personajes- muchos de ellos reales-. Un libro que era necesario también para desvelar las tropelías de aquella familia de sátrapas: los Somoza.

No alcanzan el mismo nivel aquí las aventuras y las, más bien desventuras, de Roger Casement, un oscuro irlandés, emisario diplomático bajo la Corona inglesa para denunciar el trato infame que los caucheros, primero en el Congo otorgado al rey Leopoldo de Bélgica; y después en la Amazonía brasileña, daban a los indígenas.

No por conocida la iniquidad de ese monarca belga, resulta menos estremecedor el relato de las atrocidades perpetradas en los dos lugares, bien que ambos relatos coinciden prácticamente y no parecen dar más de sí. Se trata de los mismos sayones, separados, bajo el ecuador, por treinta y tantos grados de longitud meridiana.

Quizá uno de los aspectos que nos hagan seguir el relato con cierta desgana sea la falta de convicción del personaje, que a la vez que ofrece cierta fortaleza moral en la denuncia de las tropelías de los colonizadores, nos muestra su inestabilidad emocional, por ejemplo, en cuanto a la represión de sus instintos: recordemos que apenas treinta años atrás, el también irlandés Oscar Wilde languidecía en la prisión de Reading por motivos similares a los agravaron la condena de Casement.

Tampoco resulta convincente la otra cara del relato: la concienciación cuasi repentina del personaje al independentismo. En cualquier caso, tanto entonces como ahora, su conducta en tiempos de guerra sólo tiene un veredicto: alta traición.

Quizá debamos recordar que en las luchas por la independencia de Irlanda hayan incidido más los avatares de las dos guerras mundiales que las luchas patrióticas: el Home Rule, tras la primera, y la independencia de Eire, tras la segunda; y que después de una cruenta y larga lucha, la situación de Éireann (Irlanda del Norte) permanece más o menos estancada.

En suma, cuatrocientas cincuenta páginas más próximas al oficio que muestra Vargas Llosa en sus obras menores que a la grandeza de la siniestra historia del chivo.

Julio G. Mardomingo

2011-04-27

"A língua é minha Pátria" (F. Pessoa)


De entre las páginas de un libro comprado en la feria de ocasión de la cuesta de Moyano, en Madrid, salta una tarjeta de visita, probablemente del anterior lector; una tarjeta comercial que corresponde al nombre –que por respeto a la intimidad oculto aquí – de un ingeniero aparentemente francés. Hela aquí:




La tarjeta muestra las direcciones de la sede central en el País Vasco y de la sucursal en la zona centro.

La dirección de la sucursal se sitúa simplemente en Madrid, un lugar que no necesita mayor precisión; al igual que si se dice London, no es preciso añadir Inglaterra, ni Gran Bretaña ni Reino Unido. El problema debió de surgir al situar la sede central, que radica en Oyarzun (Gipuzkoa).

Nuestro supuesto ingeniero francés debió de pensar, quizá, que esos topónimos no son suficientemente conocidos y que hay que añadir el espacio mayor que los contiene. Y aquí parece surgir la perplejidad del ciudadano de un país tan centralizado como indivisible. ¿Qué poner: Euzkadi o España? Cualquier de los dos podría molestar a los de la otra sede; así que nuestro hombre se olvida de los dos y pone rotundamente: SPAIN.

JGM

2011-04-18

ETA: C’est fini

El demoledor artículo de El País de ayer, 17 de abril de 2011, sobre la situación actual de ETA nos muestra los cálculos que sobre el número de terroristas activos había hecho la policía antes de la tregua del pasado septiembre: entre sesenta y cien miembros antes del alto el fuego. Nos caben pocas dudas sobre esas cifras dada la eficacia que han mostrado los cuerpos de seguridad -aunque Álvarez Cascos y la señora de Cospedal piensen que son una banda de facinerosos al servicio del PSOE-. De esos datos –pongámonos en lo peor, cien- habría que rebajar los dieciséis detenidos en los últimos días. Así pues nos quedaríamos en ochenta y cuatro gudaris. No es un número despreciable, pero sus condiciones no son las mejores para una relación sinérgica de grupo: Guerrilleros que viven en tiendas de campaña y fabrican sus propias armas- como los comanches elaboraban sus flechas-; comunicaciones precarias por temor a ser descubiertos, etc.

Si consideramos los restos de la banda de manera sistémica, se trataría de un sistema cerrado, entrópico. Según el informe policial, no se están produciendo nuevos input, ni humanos (integrantes) ni materiales (impuesto revolucionario); así pues, sólo quedan los miembros citados, convertidos paulatinamente en output debido a la acción policial, y los presos políticos, un grupo inerme que según el informe citado está deseando (el 90 por ciento) convertirse en output. Es decir, el sistema se mostraría totalmente incapacitado tanto para producir la menor energía interna como para recibirla del exterior.

Todo esto ha hecho que, en los estudios de opinión, los ciudadanos sitúen el problema terrorista muy por debajo de otros más acuciantes. Parece poco probable que el grupo residual vuelva a las andadas. Quizá consideren los terroristas que el reciente tiroteo a los gendarmes era legítima defensa, como hacía Clyde Champion Barrow cuando disparaba desde su coche a los guardias que le perseguían.

Naturalmente, ningún gobierno se atrevería a certificar unilateralmente el acta de defunción de la banda; y parece que tampoco los restos de ella estén dispuestos a dedicar sus vidas a otros menesteres.

Así pues, la situación podría durar hasta el agotamiento de ese sistema. Los elementos que podrían acelerar el fin podrían ser los políticos abertzales, en su afán de participar en la cosa pública, y los presos; aunque bien es cierto que a estos les cabe otra salida: renunciar a la violencia, darse de baja en ETA y obtener con ello beneficios penitenciarios.

Confiemos en que no sea todo esto wishful thinking

Julio G Mardomingo

2011-03-31

Gürtel kommt!


La estadística es una disciplina con una base teórica matemática que, aunque no participe de la exactitud de esa ciencia, permite resultados con unos márgenes de error más o menos determinados. Se dice que la mayor parte de los desvíos se producen a través de la captación o el tratamiento de los datos.

Así pues, los estudios de opinión, encuestas o sondeos sobre la intención del voto de los ciudadanos no suelen equivocarse demasiado; los que si se equivocan a veces son los ciudadanos, los votantes.

Sucedió en Alemania, en 1933: se equivocaron los votantes, se equivocaron los trabajadores y se equivocó la clase política…y pasó lo que todos sabemos.

Parece que todos los sondeos sobre el voto futuro de los españoles apuntan a una vuelta del PP al poder. Bueno, en principio la alternancia es consustancial a la democracia y, sin duda, beneficiosa; pero, por favor ciudadanos, no elijáis a ese pasmarote de la política, a esa nadería ideológica. A ese hombre al que se sube a las barbas la troupe de chorizos del reino de Valencia, y al que ningunea la troupe de Madrid. El que no tuvo más remedio que destituir al tesorero de su partido; del que, tras su primera aparición como imputado, ha venido a decir su abogado a los ciudadanos algo así como que su defendido viajaba con tanta frecuencia a Suiza para escalar el Mont Blanc. ¡Chorizos desvergonzados!

Los sondeos sonríen al señor Rajoy, pero como comenta Rubalcaba con su ironía habitual, parece estar pidiendo desesperadamente la hora, como los equipos de fútbol que van ganando por la mínima. Podía parecer, sin embargo, que en las últimas semanas hubiera comenzado el señor Rajoy a salir de sus indecisiones, con el acompañamiento en su toma de posiciones de la número dos del PP, la señora de Cospedal. Así, la secretaria general de ese partido ha descubierto, con gran autosatisfacción, que el PP es el verdadero” partido de los trabajadores”. Ya sólo queda que los trabajadores se lo crean.

Rajoy, desairado por el gran capital, se ha desligado de él y muestra su desdén hacia magnates y directivos de las grandes corporaciones; que, a su entender, se han echado en brazos de Zapatero; al que han rogado que no haga caso a las peticiones del PP de nombrar sucesor y, mucho menos, a convocar elecciones anticipadas. Y el buen Rajoy asegura, desdeñoso, que las grandes productoras de empleo no son la banca del señor Botín, ni el poder de los demás grandes: la verdadera base de nuestra economía radica en las industrias familiares, la pequeña empresa y el comercio al detall. Parece que tras adscribirse al “partido de los trabajadores” lo va hacer al “partit dels botiguers ; seguro que este señor no ha caído en la cuenta de que un pulgar hacia abajo del Sr. Botín puede acabar en un plisplás con todas las trapisondas de Ruiz Mateos y otros mercaderes por el estilo.

Y es que el señor Rajoy, en su supino desconocimiento de la cosa pública, no sabe que en política está casi todo inventado, y que ha transcurrido más de medio siglo desde que el francés Pierre Poujade apelara a los "trabajadores independientes", a los "artesanos y comerciantes", a la Francia "de abajo" contra las "200 familias" para coadyuvar al fin de la IV república y el advenimiento de la V, la del general de Gaulle. Probablemente para cuando Rajoy y los suyos descubran lo que fue el poujadismo, ya habrá periclitado en Francia su sucesor natural: el lepenismo.

Naturalmente, nos consta que hay un gran número de votantes desilusionados, frustrados, golpeados por la crisis y desesperanzados por la política; ciudadanos que no sentirían el menor deseo de volver a votar a Zapatero. Vale; sus críticas al presidente como un optimista impenitente, un iluso dentro de un porvenir sombrío, o un impulsor de sueños, son totalmente admisibles, pero lo que no le se puede negar al presidente es que sea un demócrata, un demócrata también impenitente. Y ¿quién tiene en frente? A un grupo político que ansía a toda costa el poder, pero que no tiene el menor reparo en aceptar el apoyo de una jauría vociferante, de esas TDTs fachas “instaladas en el bramido- como dijo el filósofo-. De un político sombrío que lanza a sus perros de presa para que insulten, calumnien y traten de engañar a la opinión pública, como hace con ese vicesecretario de comunicación, que repite sus sandeces…¡ah, cuidado! tampoco los alemanes que acudían a la Bürgerbräukeller entendían bien el dialecto austriaco de Hitler, pero, como gritaba mucho, acabaron haciéndole caso.

JGM

*La foto de arriba corresponde a los boquiabiertos Rajoy y de Cospedal

*La foto del medio es de Pierre Poujade

.La última foto es del presidente Zapatero


2011-03-29

SORTU sí. ETA no

Generalmente, cuando alguien prepara minuciosamente un plan B es que tiene poca confianza, o ninguna, en que funcione el A. Parece lo sucedido a Sortu.

Hay que reconocerles que, como Fanton y Cajus en Falstaff, se quitaron las máscaras. Presentaron los estatutos de su nuevo partido diciendo: somos los que somos, pero no lo que fuimos. Incluso, como les critica Gregorio Peces-Barba, su abogado era el defensor habitual de los asesinos de ETA.

Auspiciar que la legalización de Sortu traería consigo el final de ETA es un simple whisful thinking, un juicio de intenciones contrapuesto al de los jueces menos literales, que no confían en esas intenciones de los pretendientes. Y es que lo sucedido en la T-4 marcó seriamente los intentos de redención. Dicen que cuando detuvieron a los causantes de esos estragos y muertes, los guardias civiles les sacudieron la badana, ¡mal hecho!, los que tenían que haberles dado de tortas eran sus colegas que negociaban con el Gobierno.

En cualquier caso, ha habido cierta sorpresa con la sentencia del Tribunal Supremo: han ganado por la mínima los que sostienen el Legis menti magis est attendendum quam verbis . ‘Debe atenderse más al espíritu de la ley que a lo literal de las palabras’. Parece que ha primado en la exigua mayoría la idea la idea de que no se puede ir con la ley en una mano y la pistola en el bolsillo, por si acaso.

Quizá la sentencia facilite la entrada de los “candidatos blancos”, pero claro está, los que más desearían entrar son los que lo han peleado durante tantos años. Así pues, no parece que vayan a contaminar ninguna lista con algún viejo conocido de la policía; aunque lo dará por hecho ese detritus del franquismo cuyas voces llegan desde Estrasburgo. Hay que tener también en cuenta que las luchas más feroces en el seno de los partidos se dan al confeccionar las listas electorales, no parece que los que llevan todo el año trabajando para el partido vayan a dejar la “pole position” a los recién llegados. Les dejarán entrar, si acaso, donde supongan un valor añadido en las listas.

Dicen tener también, un plan C; mejor que expliquen de qué se trata, no vayamos a pensar en lo peor.

Es poco probable que, a pesar de la reñida sentencia del TS, el TC agilice su decisión. No es un órgano de la Justicia, pero parece contagiado de su lentitud. Los tribunales europeos pillan todavía más lejos.

Y ¿qué pasara después?:

Si se pierden las elecciones locales, tienen dos años para seguir siendo buenos chicos y poder meterse en las del Parlamento Vasco; las generales les importan un rábano porque ahí no tienen nada que hacer.

Contar en años puede impacientar a quien desea participar en la vida pública, pero ¿y a los presos que simplemente quisieran participar en la vida común de los ciudadanos?

Puede pecar uno de simplista, pero parece que las dos cuestiones se solucionarían, una de ellas de forma inminente, si los pocos que parecen quedar soltaran las armas de una vez por todas. Amén.

JGM

2011-03-03

El curilla y el barón

“Un hombre comete un error y los dioses acaban con él” es una definición de la tragedia perfectamente aplicable al ex doctor Karl-Theodor zu Guttenbergs, ex ministro del ejército alemán. Un brillante aristócrata bávaro de sólo 39 años, (con un zu y un von entre sus múltiples nombres y apellidos) casado con una descendiente de otra nobleza (la von Bismarck), y que era el ministro mejor valorado y el delfín a suceder a Angela Merkel en la cancillería alemana.

¿Qué pasó? ¿Fue acaso la causa del gottdamerung la masacre de decenas de civiles, incluyendo niños, que las tropas alemanas produjeron en Afganistán? ¿O quizá la muerte reciente de tres soldados alemanes en un lugar próximo al del suceso anterior, debida al parecer a un exceso de confianza? No; esos hubieran sido simples daños colaterales o gajes del oficio militar. La causa es mucho más fútil: ¡le han pillado copiando! Y es que parece que entre todos los títulos nobiliarios le faltaba al barón el título académico de Doctor, algo que en Centroeuropa parece considerarse mucho. Es España, generalmente, sólo llamamos doctor al médico - ya se ocupa su colegio profesional de que así sea.

El caso es que hace pocos años, el joven ministro decidió añadir ese título a su acervo y presentó una tesis ante los tribunales académicos. La calificación fue de sobresaliente cum laude, y el ministro se hizo bordar el “Dr.” hasta en la zamarra con la que iba de cacería. Pero héteme aquí que los imprevisibles avatares del azar llevaron a algún curioso impertinente a rebuscar en Google y ¡voila!, la Süddeutsche Zeitung descubrió el pastel hace pocos días: El futurible había hecho “COPY “ y “PASTE” del 20% de su tesis y había olvidado entrecomillar esos párrafos. El pasado lunes 21, el ministro respondió a los periodistas: “¿Dinitir? ¡Absurdo!” Hoy ha presentado su renuncia a Frau Merkel, que, por cierto, ha tenido su semana negra con el añadido de la debacle electoral en la ciudad estado de Hamburgo.

Decía el ingenioso profesor Frank J. Dobie, un texano que, expulsado por liberal de su universidad de Texas, se trasladó a Cambridge, que”La mayoría de las tesis doctorales no son más que un traslado de huesos de un cementerio a otro”. Las tesis doctorales son un fastidio, un calvario inevitable para quien quiera ocupar un puesto docente o un cargo académico; al igual que es un fastidioso vía crucis el que para ejercer de juez o notario tengan los pretendientes que memorizar un largo temario y “cantarlo” ante un tribunal adormilado. Probablemente lo que se pretende es que los candidatos demuestren su tesón, su templanza, su paciencia, su espíritu de sacrificio y su resistencia a la adversidad. ¡Bueno! Ya podría un físico, aquí, llegar a materializar el bosón de Higgs, que para llegar a la docencia tendría que escribir quinientas páginas con quinientas notas acerca de los efectos de los rayos cósmicos sobre el boniato.

Todo el asunto del barón resultaría en España una fruslería. Aquí, parece ser que hasta los premios nobel plagian las novelas de sus paisanas.

Pero aparte de la anécdota, lo que llama más la atención es la diferencia de los principios éticos entre la Europa del norte y la del sur. La ética de ese brillante político, que tras su error, renunció inmediatamene a su título académico y, muy poquito después, a su carrera política, comparada con la de los berlusconis o los gerifaltes del reino de Valencia. Uno de estos últimos que se viste, calza y encorbata gratis, que acepta del Bigotes regalos de reyes para sus hijos que harían palidecer de frustración a los propios Magos; otros más para su santa esposa, que probablemente hayan batido el record de caja de la milla de oro de la calle Serrano de Madrid; el coche a la medida que le regalamos malgré nous a aquel soplagaitas, para que lo estrellara al día siguiente. Y que decir de ese fantoche de más arriba, al que le toca la lotería todas las semanas; o del tipo de más abajo capaz de sacar oro de entre las basuras.

Dado que a diferencia del norte, aquí no dimite ni dios, os arengo: ¡Amunt valencias! Sois los más indicados para sacudiros vosotros mismos esa caspa.

Julio G Mardomingo

2011-02-12

¿Existe ETA?

Todos los movimientos de liberación nacional que conocemos tienen o tenían un líder manifiesto: Castro, Mandela, Lumumba, etc., que era la autoridad a la que había que prestar atención para saber sus pretensiones, sus condiciones de negociación, etc.

El problema con ETA es que dado lo efímera que resulta la estancia de sus mandos en la dirección de la organización, lo único tangibleradica en los tres encapuchados que periódicamente graban un vídeo y lo mandan al diario guipuzcoano Gara. Y dado que no muestran nunca sus rostros, podría tratarse, incluso, de tres comparsas de la Euskal Telebista.

Porque, si no vuelve a matar, a secuestrar, extorsionar, amenazar o a producir estragos, ¿qué otro cometido se le reconoce a esa banda? Ninguno, luego es como si hubiera dejado de existir, excepto para los deudos de sus víctimas y para Mayor Oreja.

La aporía es que si ETA no existe, ¿cómo va a desaparecer? ¿Quedarán los gudaris residuales en estado durmiente, viviendo de los ahorrillos que les hayan quedado? ¿Volverán poco a poco para colocarse de reponedores en Eroski, y se reunirían una vez al año como los carlistas en Montejurra?

Es importante, sin duda, la declaración de principios de Sortu, tanto como falto de interés resultó el comunicado de la tregua por los tres enmascarados. Sirva de muestra la lectura diaria de Le Monde, quizá el periódico francés que más información política contiene, en el que desde el momento de aquel anuncio hasta nuestros días no ha aparecido ni una línea que se refiriera a ese anuncio de tregua. Y eso que hacían referencia en él a las tres provincias vasco-francesas irredentas. ¿Nada! Un ninguneo absoluto por parte de los franceses. Y es que al pasarse la vida de zulo en zulo, no han tenido tiempo esos bárbaros para enterarse de que el sistema territorial francés data de la época de la Revolución, y de que, como expresamos en otra ocasión, Francia no ha cedido una parte de su territorio continental desde lo tiempos de Juana de Arco.

Puede que los encapuchados del manifiesto sean unos farsantes, o que la ETA actual sea una quimera, pero hay algo absolutamente real, que son los ochocientos y pico presos de la organización que se pudren día a día en las cárceles -una coincidencia macabra de cifras con la de sus víctimas mortales-, algunos a mil kilómetros de sus parientes. En un ejercicio de empatía, uno intenta racionalizar qué haría de estar en el pellejo de esos penados, pero no tiene sentido, porque como dice –creo que Vargas Llosa- “la razón no convence ni a los místicos ni a los mártires”.

Puede que el TS o el TC aprueben la candidatura de Sortu –si así fuera, Mayor Oreja y el goebbelsiano portavoz seguirían diciendo que los legalizó Zapatero-, pero puede que no, dado que son los mismos miembros de Batasuna a los que deslegitimó Estrasburgo.

Pero en el mejor de los casos para los presos, la legitimidad de Sortu no significaría un gran alivio para su situación. Dios le librara a cualquiera de los electos de colocar la foto de un convicto de ETA en su ayuntamiento. Con la nueva ley, perdería su acta ipso facto por apología del terrorista.

Si los tribunales no aceptaran a Sortu, las cosas irían mal tanto para los presos como para los políticos abertzales.

¿Qué hacer? Pues ahora en esta entrada sólo nos aparece clara una salida:

Que ETA entregue las armas a los polis franceses y españoles, o que las destruya (con pruebas), o que las revenda (con facturas).

J G Mardomingo

2011-02-05

La semana negra del señor Rajoy

No parece que comience bien el año en el que el señor Rajoy parecía prometérselas muy felices. Se nota en la crispación de sus dos perros de presa.

Él, que se ha negado a cooperar con el Gobierno para tratar de mitigar la crisis, se siente ahora irritado porque no le han invitado a tiempo para la foto de la boda.

Probablemente pensaba que la patronal iba a mostrar el mismo desdén por los pactos que en los tiempos del saliente “hundeempresas”. Pero no, ahí estaba el Gobierno, los sindicatos y los presidentes de la CEOE y de la CEPYME. Y, volcándose en elogios, los grandes magnates de la industria, los servicios y los negocios: Gónzalez, del BBVA; Alierta de Telefónica, los presidentes de las grandes compañías de seguros y, hoy mismo, Emilio Botín.

Eso por lo que al interior se refiere. Fuera del país, son abrumadores los elogios de monsieur Sarkozy y de frau Merkel; y a señalar lo desairado que se sintió Rajoy, por no llamarlo la última para tomar un chupito de schnaps.

Por lo que a la maliciosa señora de Cospedal, parece que el PSOE de Castilla - La Mancha se ha tomado en serio las estrafalarias teorías paranoico conspirativas de la dama y o da marcha atrás, y reconoce su infamia, o se va a ver en el banquillo de un juzgado.

Tampoco parece tener suerte Rajoy en el Senado, donde se ha quedado solo en su propuesta de cuasi exculpar a los controladores de la terrible huelga del último diciembre. Su portavoz, el señor Burgos, se mostró enardecido, quizá porque recordaba las reuniones que tuvo con ese colectivo absentista poco antes del gran follón. Ya nos gustaría saber que hablaron en aquellas reuniones, teniendo en cuenta la máxima leninista que adopta el PP cuando considera que “cuanto peor, mejor”; mejor para ellos, claro, que no para los ciudadanos de este país.

Coincide en la semana negra la adjudicación de dos años más de talego preventivo para el amigo de su presidente de honor, así como la relación que da el juez Pedreira del gran botín.

En la Comunidad valenciana, parece crecer la factura de los trajes de “gorra” para dirigentes del PP. Rajoy parece esperar a ver que dice el juez Flors sobre el elegante Camps, porque aunque este diga que cada vez le lloverán más votos, tampoco es muy de recibo presentar en los posters electorales a alguien con un traje de rayas horizontales.

Otro contratiempo más en esa comunidad es la reconsideración de los delitos prescritos de Fabra. Y digo yo, no se les cae la cara de vergüenza cuando alguien dice que le ha tocado el gordo de la lotería nacional en cuatro periodos contributivos sucesivos. ¿No saben acaso que la probabilidad negativa de que eso suceda se acerca a las cifras exponenciales de aquel relato del grano de trigo sobre las casillas del ajedrez?, o sea, que es mayor la probabilidad de que haya vida humana en Marte que la suerte abrace a Fabra de esa forma reiterada.

Por otra parte está las constantes intervenciones del patoso comparsa de las Azores. que ahora quiere acabar con lo que se ha considerado unos de los acuerdos que posibilitó la transición ordenada cuando se murió el héroe de ese falangistilla.

Para colmo de sus desgracias, el otro día, en uno de esos programas que le preparaa Rajoy su palanganero mayor, una muchacha le hizo una pregunta preparada; Rajoy sacó la “chuleta” del bolsillo y se quedó en blanco, para balbucear después que no reconocía su propia escritura.

Y es que este buen señor, como hombre de Estado, es la personalización de la nada, el grado cero de la política. El candidato mejor colocado en las encuestas para suceder a Zapatero, en casi siete años de oposición y en medio de una crisis tan grave como la actual, ha sido absolutamente incapaz, no ya de hacer alguna propuesta, sino de considerar las que hacen otros. Un sujeto que cuando un periodista le preguntó qué haría si llegara a gobernar, respondió que “lo contrario que el PSOE”, ¡así, con dos narices!

Y nos preguntamos si en un partido, que cuenta con una millonada de militantes, no hay nadie un poco más espabilado ¿O es que no quieren abrir la caja de los truenos con otros aspirantes?

Si lo único que propone el señor Rajoy para su programa de gobierno es simplemente negativo: derogar la ley del aborto y la del matrimonio intergenérico, ¿acaso no significa eso que conduciría un carro de gobierno que sólo tuviera marcha atrás?

J G Mardomingo

2010-11-12

Pesos y medidas. De la F.N.M.T- a la calle Génova


Medir ha sido una necesidad vital para el hombre desde los primeros agrupamientos de la especie. Sería posible escribir una historia de la humanidad utilizando como hilo conductor los sistemas de pesos y medidas. Así, resulta difícil concebir, por su magnitud, un museo etnológico que recogiera todos los elementos utilizados por los hombres de cada lugar y en cada tiempo para la compra, la venta, el trueque o el uso de cualquier bien.

Una historia de pesos y medidas que desde lo concreto o lo antropométrico nos lleva a lo abstracto y lo especulativo; desde las pesas de arcilla babilónicas o las medidas basadas en los elementos más comunes, grano de cereal, etc., hasta las más inmediatas, aunque menos precisas. Muchas de estas medidas están basadas en características antropométricas: el paso, el palmo, la braza, el codo, el pie, la zancada, el puñado –amboza en la zona extremeño-portuguesa-. También se han utilizado medidas antropocinéticas, como la legua; y hoy se usa la cinético temporal, el año-luz, para medir los espacios interestelares. Quizá cierta generalización gremial haya conducido a la ambigüedad de usar el quilate para medir cosas tan distintas como el peso de una gema o la ley de un metal precioso.

Pero parece que el mundo moderno –ya casi todo el mundo es moderno- ha conseguido normalizar y unificar gran parte de las medidas. Es indudable la universalidad del Sistema Métrico Decimal –recordemos que el origen de la última palabra radica en el cálculo a base de los dedos de las manos. Remoto es también el origen de la moneda como instrumento de cambio, que al igual que otras medidas ha evolucionada desde lo concreto a lo abstracto y a lo especulativo. Las culturas más antiguas utilizaron elementos simbólicos: cuentas, piedritas; y se llegó, así, hasta las monedas de valor intrínseco: metales apreciados, que llevaron a imponer duras leyes para su conservación –pena de muerte para quienes por raspado u otros medios disminuyera el contenido de las monedas. Y es que el dinero, en la mayoría de los países, pertenece al Estado. Los ciudadanos somos meros depositarios de ese pasivo monetario. De ahí que también sea un delito su destrucción por particulares.

En nuestro país, la unidad monetaria fue durante muchos años la peseta; hasta que el 1 de enero del 2002 se puso en circulación el euro, en monedas y billetes.

En aquellas pesetas y hasta la aparición del billete de 5.000, el billete de más alta denominación (como dicen ahora los periodistas) era el de mil “el talego”. Sin embargo, la unidad espuria de la más altísima denominación era “el kilo”, que correspondía a la cantidad de “talegos” que daba un kilo en la báscula. Es decir, hubo una transposición de la unidad monetaria a la unidad de peso.

Y héteme aquí lo que ha sucedido ahora con el euro. Pues, simplemente, que en la calle de Génova, en Madrid, en la sede del partido que aspira a gobernar España, la unidad monetaria ha sido sustituida por el ¡milímetro! Según la hoja de contabilidad adjunta, que la policía ha encontrado en la cueva de los Gürtel, un milímetro de espesor del dinero equivale a 6.000 euros, que por pura casualidad equivale a un “kilo” de las antiguas pesetas.

Parece como si hubiera gente muy hábil para robar, pero profundamente idiota a la hora de camuflar el botín. La lista que mostramos (aparece en El País de 10/11/2010) denota que a esos políticos del PP les han pagado ¡exactamente! el 3% de los costes de las obras públicas ejecutadas, es decir que las mordidas incluyen incluso calderilla –monedas de un euro.

Las cifras que publica El País de la citada fecha son:

4 Junio 2002 DETALLE DE COBRO DE PC´

IMPORTE RECIBIDO--- 175.973 euros (29.279.443 Pts)

Distribución.-

Sobre 4 mm. Jesús Merino 24.040 euros

Sobre 4 mm. L.B. 24.040 euros

Sobre 4 mm G.G. 24.040 euros Juntos en otro sobre (unido con el más abajo)

Sobre 9 mm. S/nombre- 54.090 euros

Sobre 5 mm. PC Ref. Tarifa 30.000 euros

Sobre 1 mm. PC ? 6.000 euros

Resto a bolsa PC 13.763 euros

Según la policía, los presuntos afortunados serían Bárcenas, Merino, Galeote y Santiago.

Ya los ingleses, que paradójicamente no pertenecen al área del euro pidieron que se eliminasen esos billetes de “alta gama”, argumentando que facilitan mucho la acción de los delincuentes. Otros miembros del área se unieron, pero la medida cuenta con el veto de la Kanzlerin Merkel, que parece decidida a convertirse en la Kaiserin de la U.E. Algunos dicen que ya se buscarían la vida los “malos” para utilizar billetes más pequeños en sus fechorías; pero pensamos que no es lo mismo ver salir al ex tesorero del PP con un maletín, que verle a él y a otros dirigentes de ese partido subiendo la cuesta de la calle de Génova con un saco al hombro.

El temor de este bloguero es que si, como amenazan algunas encuestas el PP llegara al Poder, capaz que traslada la Casa de la Moneda, es decir, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre desde su sede actual hasta la calle de Génova.

Julius G. M.