2009-09-22

Tarantino y sus "Malditos bastardos"


Casi toda la cola del cine para ver la última peli de Tarantino era de jóvenes. “Bueno” –pensé-“ya sabes lo que te espera, otra "tarantinada" y, además, dura dos horas y media”

Quizá para esos jóvenes de la cola la distancia histórica les haga ver a Hitler y a los nazis como “malos” del pasado, como si fueran el doctor Petiot o a Jack the Ripper; a mi, sin embargo, estas falsificaciones de la historia no me hacen ninguna gracia. Ya me pasó recientemente con “Mein Führer”, una comedia de Dany Levi en la que aparece Hitler como un pobre diablo que mueve a compasión porque de niño le pegaba su padre.. El horror y la crueldad gratuita desatada por aquella gente no lleva en absoluto a ningún sentimiento piadoso; apañados estaríamos si a cada individuo al que ha apaleado su padre se dedicara de adulto a matar a millones de sus semejantes.con diferencias notorias: en el caso de “El gran director” de Chaplin, se trata de una parodia que aprovecha el parecido asombroso de un barbero con el carnicero austríaco, está además realizada en 1940, cuando aún no había sobrevenido la época más horrorosa del drama. En “To be or not not be” de Lubitsch, se trata también de actores caracterizados y tampoco se había alcanzado aún el culmen del horror (es de 1942).

Distinta de la falsificación histórica es la novela de Philip Roth que acabo de leer, “The Plot against America”,una extensa ucronía sobre la II guerra mundial que nos lleva a la reflexión de cómo hubiera sido la última década si los Bush juniors no hubieran trampeado las elecciones norteamericanas en el 2000. Pero, en fin, este es otro tema.

Volviendo a la película, creo que si me hubiera equivocado de sala, a los cinco minutos hubiera reconocido a Tarantino. Hay escenas en recintos cerrados que recuerdan vivamente a “Reservoir Dogs”.

Como en otras de sus películas, Tarantino divide ésta en capítulos, cada uno con su título. Es un recurso que le permite saltos en el guión sin que uno diga “anda, ahora aparece éste”.


(Voy a tratar de no ser spoiler, pero siempre se mete un poco la pata):

El primer capítulo es una muestra de buen cine: en un decorado campestre, bajo la música de “The green leaves of summer”, se desarrolla una escena de gran tensión psicológica primero, de desatada violencia después, y rematada por un plano sentimental.

Insisto en el buen hacer de Tarantino en los recintos pequeños de los siguientes capítulos. Las escenas a campo abierto están más cerca de las del western o del cine bélico.

Mención aparte merecen los actores: un Brad Pitt que parece Curro Jiménez, o quizás mejor “el Algarrobo” por su tosco acento, “upland south” en el caso de Pitt, que nos resulta muy difícil de entender a los que apenas manejamos el “inglés de la reina”.

Un muy bien elegido Daniel Brühl hace una parodia de un sniper a lo sargento York que promueve las carcajadas de un Hitler falsidentado.

Pero el descubrimiento de la peli es el del actor austríaco Christoph Waltz como coronel detective de las SS. Se me ocurre pensar si Tarantino había escrito este final para la película o si le ha ocurrido como a los productores de “El prisionero de Zenda”, aquella película de Richard Thorpe, en la que cuando descubrieron que James Mason se había comido al sosote Stewart Granger tuvieron que darle al “malo” una salida airosa (salta por una ventana, je, je).

Es de agradecer que, a diferencia de ciertos comic o western spaguetti, los nazis no aparezcan como una partida de mentecatos sino como individuos astutos y malvados.


JGM

Las pinzas a Garzón


Ya en 1612, sostenía Francis Bacon en sus Essays que "el oficio de los jueces es jus dicere y no jus dare; interpretar la ley, no hacerla o darla"..., y que "los jueces deberían ser más cultos que ingeniosos, más reverenciados que aplaudidos, y más reservados que confiados”.
Pero no es sólo a este político, filósofo y sistematizador del método inductivo, yerno de un juez de distrito, a quien no le hubiera agradado mucho el juez Baltasar Garzón. Parece que tampoco a los jueces del Tribunal Supremo les cae bien este magistrado justiciero.

Actualmente el juez Garzón se encuentra sujeto por unas pinzas: por la punta derecha: la querella del grupito fascistón Manos Limpias (¡qué nombre tan inapropiado el de estos lobeznos de Blas Piñar!), amparado por el juez ponente, el ultraderechista Adolfo Prego.
Por la punta izquierda, le amenaza la querella por los emolumentos de su año sabático en la Universidad de Nueva York, en la que no media prevaricación, cohecho o evasión fiscal, sino que parece más bien una cuestión procedimental, algo que ver con los reglamentos internos de los jueces.
Lo curioso consiste en que en estas tramitaciones primarias es un único juez el que maneja completamente la pinza, el juez Luciano Varela, con capacidad para dar carpetazo a ambos asuntos.

El País, un medio generalmente favorable a Garzón, dedica hoy, 21/09/2009, a este embrollo una página completa de su experto en temas judiciales Julio M. Lázaro.
El articulista hace la semblanza de los protagonistas principales y parece que dispara a tout azimut:
Adolfo Prego, un “encantador de serpientes” ultraderechista que aspira a ocupar en el Constitucional la plaza del finado García Clavo, el antiguo ayudante del siniestro “Carnicerito de Málaga”.
Luciano Varela aparece como un radical de izquierda (O guerrilleiro), crítico de Felipe González, del CPJ, de los fiscales, a los que reprochaba “falta de seriedad en la acusación”, “serias faltas de seriedad jurídica” o “una sorprendente inercia burocrática”, reproches a los que estos últimos le reprendían por “criticar gratuitamente” y ser “muy dictadorcito”.

No faltan en el artículo insinuaciones o, incluso, teorías conspirativas. Si bien Varela y Garzón sólo han tenido a lo largo de su carrera un punto de contacto, ni siquiera un roce , hace 20 años, el autor menciona la “inquina” de Varela por Garzón, como si el primero fuera el vengador de “El barril de amontillado”, y dice, así, que Varela “bucéo sinuosamente” en las retribuciones de Garzón en N.Y.
No olvidamos que Garzón tuvo también veleidades políticas, lo que acentúa las críticas desde ese ámbito. Si bien la derecha parece haber olvidado el “inmenso” favor que le hiciera Garzón con el asunto GAL, que acabó llevando a Aznar al Poder, no le ocurre igual a los “viejos” del PSOE, que aún recuerdan que este juez, junto con colaboraciones como la de aquel marxista-falangista de Córdoba, estuvo cerca de conseguir el impeachment del presidente González.
Actualmente, el periodista sitúa a Varela en el entorno político de la vicepresidenta Fernández de la Vega, pero también nos recuerda la ralentización y posterior encarnizamiento, por parte de Garzón, con el entorno de ETA durante y después de la última tregua, es decir ciertos favores al Gobierno de Zapatero durante ese período.
A pesar de cierto rencor subyacente por aquel asunto del terrorismo de Estado, no cabe duda de que el odio más feroz le llega a Garzón por la derecha: Pinochet, el affair “Gürtel”, el juicio a los crímenes franquistas, etc.

En suma y tras la lectura del artículo sigue uno pensando si acaso el mundo interno de la Justicia española, sobre todo en sus más altas instancias (Audiencia Nacional, Tribunal Supremo, Constitucional) no se asemeja a la curia romana en tiempos de los Borgia.

JGM

Arriba: Garzón en su visita a la ESNA en BsAs
Abajo: Varela ascendido al Supremo

2009-08-25

Pasteleo constitucional

Recordemos que los ciudadanos elegimos por sufragio universal a los miembros de la Cámara de los Diputados. Por el mismo procedimiento se elige a la mayor parte de los miembros del Senado. Al igual que a los diputados de la Nación, las autonomías eligen directamente a sus representantes parlamentarios.

Las Cortes Generales reciben, discuten y, generalmente, enmiendan el texto del estatuto de autonomía enviado por un Parlamento autonómico, tras su aprobación por éste. Una vez votado el texto final por aquella, se remite al Gobierno autonómico para que sus ciudadanos puedan aprobarlo mediante referéndum.

Hasta aquí parece que el procedimiento es absolutamente democrático, pero ¡ay!, la llave final que cierra todo ese proceso la tiene un grupo de doce miembros del Tribunal Constitucional, miembros que fueron elegidos por cooptación o, digamos que, más bien, por pasteleo. Un tribunal absolutamente desprestigiado tanto por el sectarismo de sus miembros como el de los que los pusieron ahí.; sirva como muestra de lo segundo que cinco – uno más que el tercio de sus miembros- están pendientes de renovación, una renovación que no llega por los nauseabundos intereses partidistas, principalmente los del PP –cuatro de los renovables pertenecían a su cuerda; y como muestra de lo primero, que ninguno de ellos tiene, a sabiendas de que su mandato ha caducado, la suficiente vergüenza como para asumir ese final y dimitir. A este paso tendremos que resignarnos a soportarlos ahí como soportamos al “momia” hasta su tránsito final.

Dado que aparentemente sólo dos de sus miembros son expertos (catedráticos) de Derechos Constitucional -el resto van desde simples letrados a catedráticos de Derecho del Trabajo, de Derecho Mercantil o a magistrados del Supremo- se pregunta uno porque hemos de mantener a este tribunal tan atípico como poderoso y sectario. Recientemente ha surgido una propuesta de algún partido para pedir la supresión de dos ministerios menores. Me pregunto si no sería más rentable para el erario público eliminar órganos tan superfluos o ademocráticos como el Senado, el Constitucional , el Consejo de Estado o la Audiencia Nacional. Y puestos a ahorrar gastos, dado que los que deciden al final son esos doce juriconsultos, por qué no eliminar las Cortes Generales, y que legislen esos doce elementos.

Recordemos que el país que disfruta de la Constitución más antigua, con varias enmiendas añadidas con el paso del tiempo, es el norteamericano, y que cualquier conflictoimportante lo resuelve el Tribunal Supremo; sus primos, los british, ni siquiera tienen una constitución escrita.

Este preámbulo viene motivado por el titular de El País de ayer (24/8/09) que reza asÍ:


“El Constitucional encalla en dos aspectos clave del Estatuto catalán” y debajo:” “La mayoría, contraria al término nación y al deber de conocer la lengua catalana”


Veamos: Si el primer obstáculo es una pura cuestión semántica: la del término “nación”; y el segundo es una cuestión multilingüistica, por qué no resuelve el conflicto la Real Academia de Lengua. Al fin y al cabo también se elige a sus miembros por cooptación “pastelera”, recordemos si no, cuando accedieron al unísono a sus poltronas académicas los periodistas Cebrián y Anson, como si los periodistas tuvieran que ver con la Lengua más que los letristas de boleros.

JGM

2009-08-13

¿Justicia indigna?


En los oídos de todos perdura el dictum de aquel castizo alcalde jerezano: “La Justicia es un cachondeo”. En mi opinión, no prima en esta institución un cachondeo generalizado, pero sí destaca la indignidad de algunos de sus dirigentes más distinguidos. Al igual que en la anterior composición de la cúpula, cuando tuvimos que soportar las declaraciones palurdas de aquel máximo juez de jueces, quien, como dije en alguna ocasión, consideraba la ley como única fuente de Derecho y que, quizá, para justificar su acendrado nacionalismo español, pedía leyes únicas para pueblos distintos.

Por quedarnos en los sucesos más recientes, nos parece indigna la actuación del juez valenciano de la Rúa, que no ha negado en ningún momento su íntima, pública y manifiesta amistad con “el Curita”, ese presidente de la CAV que llamaba a “el Bigotes” su amiguito del alma y había asegurado que “lo quería un huevo”. Este juez, desdeñando el principio de imparcialidad que fundamenta la Justicia, procuró, incluso por vericuetos dudosos, que su voto pudiera conseguir la absolución de su elegante amigo, el presidente Camps.

El otro caso que me parece tan indigno como indignante es el del presidente del Tribunal Supremo, un magistrado capaz de anteponer sus irracionales creencias al Derecho, una creación de los hombres para regir la conducta humana en sociedad. Este magistrado, nombrado por el Gobierno a sabiendas de su pensamiento clerical, ha inclinado la balanza en la votación de una ley que puede afectar negativamente a miles y miles de ciudadanos de ambos sexos, simplemente por anteponer unos dioses y vírgenes sobrenaturales a los ciudadanos que le habían otorgado su confianza; es decir, ha sustituido la espada, la balanza y la venda de la diosa Justitia por el crucifijo, el rosario y el escapulario del Jefe del Estado vaticano, que no fue, por cierto, quien le nombró para el cargo.

Naturalmente, no todos los magistrados y jueces son tan conservadores y partidistas, pero lo que llama la atención es el otorgamiento del colectivo con su silencio. Con respecto a la actuación torticera del presidente del TSJPV, la única voz que ha dicho Ich nicht ha sido la de un simple abogado, José Luis Mazón, que ha denunciado ante el CGPJ al magistrado de la Rúa por haber participado activamente en el caso en el que se juzgaba a su “más que amigo” Camps.

Llama la atención ese silencio al compararlo con la reacción de ese colectivo, hace sólo unos meses. Aún recordamos esa protesta masiva que desembocó en la, quizás, primera huelga de jueces del país. Los motivos fueron variados: exigir más computadoras o más personal en los juzgados, protestar por la imprudente manifestación de un miembro del Gobierno sobre la actuación de un juez determinado o, en mi opinión, para desgastar a un Gobierno no coincidente con su ideología, más conservadora. El caso es que allá fue más de la mitad del colectivo. La pregunta que entonces quedó en el aire fue la de que si los jueces pueden hacer huelga, por qué no la Guardia Civil o los militares.

Es opinión generalizada que la Justicia en España es conservadora, es decir, más de derechas que de otro lado. No es este un espacio para consideraciones filosóficas o sociológicas sobre esa preponderancia, pero salta a la vista la diferencia principal con la elección de los miembros de los otros dos poderes del Estado. En estos últimos son los ciudadanos los que eligen, directa o indirectamente, a sus representantes; mientras, los miembros del Poder judicial son elegidos por semi-cooptación., y, sabido es, que la cooptación es un sistema que lleva a la elección de candidatos conservadores, poco innovadores, que anquilosan el sistema.

Esta cooptación pudiera darse ya antes de que los jueces ingresen en la carrera; todos los sufridos opositores saben la vieja amistad y la comunicación existente entre los jueces “preparadores” y los miembros del tribunal, y cómo esos eméritos, algunos , franquistas irredentos, podrían recomendar a sus pupilos por méritos distintos a los de la paciencia, la constancia, el espíritu de sacrificio o la capacidad memorística.

¿Para cuando la propuesta socialista de cambiar el sistema de selección por otro, más humanizado, que muestre los méritos acumulados por los aspirantes?

JGM

2009-05-15

¡Amunt la copa!


No parece que la selección de fútbol y el himno nacional se lleven muy bien. Ya en tiempos del déspota aquel, creo que en un partido en Praga, los checos saludaron al equipo español con el Himno de Riego. Aparte del magnífico partido y del deportivo comportamiento de los espectadores, la final de la copa de fútbol de este año ha tenido un significado que, por mucho que la mayoría de los políticos quiera minimizar, me parece trascendente.

Llovía sobre mojado en la sección deportiva de TVE. Ya en el pasado otoño, el comentarista deportivo Jesús Álvarez, ante un doble encuentro entre los equipos catalanes y los de Madrid , dijo que “la jornada no fue buena para los equipos españoles“ (el Madrid empató y el Atlético perdió por goleada).

El pasado miércoles, en la final de copa entre vascos y catalanes en tierra valenciana, el Himno Nacional y la aparición del Rey fueron saludados con una sonora pitada. Me dirán, “bueno ¿y qué?”. El problema es que algún responsable de TVE decidió suspender la trasmisión y poner imágenes de otro escenario. Previamente, la Policía había descolgado una pancarta que rezaba “We are nations of Europe, Good Bye Spain" .

Me viene a la memoria que a comienzos de los 80, en Buenos Aires, en la cancha de Boca, los hinchas aprovechaban cierta impunidad colectiva para gritar consignas contra la Junta de torturadores y asesinos que “gobernaba” ese país. “Se va a acabar, se va acabar, esa manía de matar”, cantaban.

De todas las lecturas que se pueden hacer de este suceso destaca la censura que un medio público controlado por el Parlamento ejerciera para evitar que más de diez millones de españoles y muchos más en el resto del mundo pudieran seguir esa manifestación espontánea del público. Incluso, según El País, en el descanso del partido se transmitió el Himno, bien que aumentando el volumen dela música sobre el del ruido ambiental y sobrerepresentando rostros serenos de entre los espectadores, es decir, tratando de minimizar los silbidos del respetable y en esta ocasión, no respetado público.


Mis reflexiones sobre el asunto son:

Primo: Resulta poco verosímil que se tratara de un “fallo humano” o de un “fallo de coordinación”, más bien parece una decisión precipitada ante un suceso inesperado en un momento que alguien consideró “solemne”. ¿hubieran cambiado de escenario ante un altercado violento en la grada?, lo más probable es que no. Luego, fue un acto de censura política.

Dado que al presidente de TVE lo elige, bien que indirectamente, el Parlamento, deberá ser ese mandatario quien dé explicaciones creíbles en ese foro público.

Deuxio: Otra vez el conflicto semántico de “nación”, ¿Hubiera retirado la policía un cartel que dijera “Viva el cantón de Alcoy”? Pues no.

Además del castellano, disponía la mayoría de los espectadores de otras dos –serían tres según los valencianos- lenguas vernáculas, quizás por ello alguien optó por escribir la pancarta en inglés. Dado que a los polis no se les exige el conocimiento de idiomas, tuvo que haber claramente un responsable de esta ridícula, pero inquietante, limitación de la libertad de expresión.

Creemos que debería ser el señor Rubalcaba quien, en el Parlamento, explicara quién lo ordenó y por qué se retiró la pancarta.

Tertio: El sangriento jefe de Estado anterior lo era “por la gracia de Dios”, pero el rey lo es por una componenda en tiempos de crisis. En tiempos del mencionado asesino hubieran hablado del contubernio de unos agitadores. En nuestro caso no parece que se dieran cita en un a final de copa sólo para abuchear la real presencia.

¿Para cuándo un referéndum que legitime o acabe con esa institución?

Quartus: Me parecen lamentables las reacciones de los políticos, incluida la del dimisionario Llamazares. Parece que a todos les desagradó el suceso ¿pero a quién se creen que gobiernan esos prohombres? ¿Acaso tienen que pero parece que no le gusta que hayan destituido al responsable de deportes de TVE.

JGM

2009-03-18

My Taylor is rich!



Parece que el ex dirigente del PP, Pablo Crespo, iba, como los mafiosos de Hollywood, con un rollo de billetes grandes, pagando fraques, viajes y todo tipo de caprichos a los políticos del PP.

El señor Camps no tiene facturas que justifiquen su rico vestuario. ¡Claro!, los políticos son unos despistados que no saben dónde dejan los papeles.

Pero, ahí está el señor Juntacadáveres Trillo, experto en escurrir el bulto y eludir responsabilidades políticas, sociales y morales, que sale rápidamente al quite, pensando “peor fue lo mío”, y exige “soluciones” a la tienda de trajes. ¡Si no hay facturas, se inventan! ¿Acaso no acudieron a la imprenta para falsificar las papeletas electorales en Melilla y, pillados infraganti, aquel dirigente del PP, quizá el más simple ministro del Interior en la historia de los estados modernos, dijo que ¡los impresos están en Internet! ¡Toma!, y los billetes de banco, sólo hay que imprimirlos y dárselos al ciego de la esquina.

Pero, vaya, no se trata sólo de unos “trapos”, parece que el juez Garzón ha hallado un ingreso de 420.000 euros procedentes del fondo Gürtel en las cuentas del PP valenciano.

Sin embargo, fuera de las frenéticas llamadas a su sastre de cabecera, parece que el señor Camps se muestra tan tranquilo como su colega castellonense, el presunto multidelicuente señor Fabra. Y es que este político de gafas pinochetianas tiene una curiosa teoría, según la cual, las urnas, como el sacramento de la confesión, liberan de toda culpa o delito. Y si no, para eso están sus amigos, los jueces de la comunidad valenciana. No ha tardado el segundo más importante de los barandas de la Justicia en acudir a su lado y decirle algo así como “No te preocupes, Francisco, que de ésta empapelamos a Garzón”

Y es que lo de la Justicia en España no es que sea un cachondeo, como dijera aquel alcalde jerezano, es que huele a podrido, y los españoles han demostrado su buen olfato en las encuestas. Aún recordamos al que, hasta hace muy poco, era el baranda principal de los jueces, aquel tipo sectario, chusco y con cierta idiocia en leyes y otros principios generales del Derecho.

Alguien me puede objetar, que no todos los jueces son así. Naturalmente que no, pero tampoco todos los alemanes eran nazis, y ya sabemos lo que pasó. El problema es que hace menos de un mes, los jueces se han agrupado para protestar, entre otras cosas, por las críticas del Ejecutivo a la actuación de un colega indolente; pero no son capaces de abrir la boca para denunciar el conservadurismo sectario de muchos de sus compadres.

Quizá el cinismo del presunto carcelario de Castellón se base en la pobre reacción de los ciudadanos ante todas estas tropelías. Parece que los españoles -junto con los italianos- sufrimos un generalizado “síndrome de Estocolmo”, una tendencia a ponerse de parte del delincuente, aunque éste haya atentado contra nuestros intereses. No se entiende sino, que tipos como “el Dioni” llegaran incluso a actuar en espectáculos públicos. Y, más recientemente, han aparecido en los prime time de la tele, sujetos como “el Cachuli” o aquel banquero de la brillantina, chantajista y estafador de altos vuelos.

¡En fin! Me pregunto si la princesita de El Escorial va a devolver el regalo de boda de Herr Gürtel?

JGM

2009-02-18

El "corralito" de Botín


Viste, ché, !qué bárbaro! Ya tenemos "corralito" acá.
El año pasado, el Sr. Botín, en la llamada "mejor operación inmobiliaria de 2008", vendió todos los edificios del Santander. Eso quiere decir que barruntaba la que iba a caer. El se salvó de la quema pero no tuvo la menor consideración con los ahorradores del fondo Banif Inmo: Siguió cobrando una alta comisión, no avisó a (¿todos?)sus suscriptores y mantuvo rígidos los dos plazos anuales de salida. La desvergüenza llega hasta el punto de que hoy, (18/2/09), su página web asigna a este fondo un perfil de riesgo ¡BAJO!.
Tengo dudas sobre la legalidad de la situación (los gestores personales se comprometen a orientar y prevenir a los inversores, para eso Banif es banca privada; pero puede que sólo privilegiaran a algunos con su información).
Aún en el caso dudoso de su legalidad, es obvia la falta de ética de estos tiburones de las finanzas, aunque existe alguna diferencia: el BBV ante una situación similar ha pagado a los suscriptores del fondo.
No confío demasiado en que la CNV tome medidas; ya hemos visto que otra Institución, el Banco de España, parece proteger únicamente a los poderosos, y que su gobernador, como si lo fuera de una ínsula caribeña, quiere arrebatar a los trabajadores lo que ni siquiera el dictador Franco trató de hacer.
J G Mardomingo




Abajo: Cacerolada en Argentina por el "corralito" de 2001-2002

2009-02-07

Magia vaticana




A finales del siglo XIX, el antropólogo escocés J G Frazer trazó un esquema evolutivo del pensamiento humano a través de los siglos. Según este estudio, que expuso en su obra La rama dorada, la Magia constituiría un estadio primero de la civilización, esta etapa sería sustituida progresivamente por la Religión. Finalmente, esta última sería reemplazada por la Ciencia en un estadio superior de desarrollo del pensamiento y el conocimiento humanos.

A la vista de lo que propagan desde el Vaticano el Sumo Pontífice y los miembros de su institución, difícilmente puede uno, no ya creer en ese estadio superior fraziano, sino incluso en que la Religión -al menos la católica-romana- haya conseguido superar la Magia primordial.

Largo ha sido el camino del conocimiento humano para desentrañar la realidad material objetiva, desde las teorías de la antigua Grecia, que fundaban que todo lo material estaba constituido por los cuatro elementos, hasta las teorías del flogisto, en el siglo XVII.

Pero, ya a finales del siglo XVIII el francés Lavoisier estableció una ley de difícil falsación, la ley físico-química cuyo enunciado dice que la materia ni se crea ni se destruye, que únicamente sufre transformaciones.

Los descubrimientos a partir de ahí de desarrollaron a velocidad de vértigo hasta llegar a desentrañar la naturaleza de las partículas más elementales.

Ya, siglo y medio después de Lavoisier, Albert Einstein explicó la transformación de la masa en energía y viceversa, pero manteniéndose constante el monto total, es decir masa y energía son la misma cosa, bajo distintas formas.

No importa el tremendo esfuerzo científico de tantos hombres y mujeres.. Esta gente, la clerigaya, cuyo principal esfuerzo es el de rezar y hacer sacrificios a su dios, insisten hasta la náusea en su teoría creacionista, a sabiendas de que no se puede crear cosa alguna de la “nada”, entre otros motivos, porque la nada no existe; es un simple concepto, como el infinito, imprescindible para construir sistemas matemáticos.

Pero, héteme aquí que no se limitan los católico-romanos a ese ejercicio de ilusionismo, un juego que haría palidecer de envidia al mago Copperfield. No, ahora, les ha dado por hacer que desaparezcan seis millones de judíos, los del Holocausto.

El Papa actual ha rehabilitado a un obispo, el británico Richard Williamson, que se emperra en decir que ningún judío murió en las cámaras de gas, según él porque éstas no existieron. Supongo que, según este santo varón, las cámaras que se muestran ahora en los campos conservados como museos, así como los hornos crematorios, serían para que se ducharan los prisioneros y luego se secaran al calor de los hornos. No obstante, este prelado, gloriosamente devuelto al frente del altar por el Papa alemán, está dispuesto a conceder que morirían entre 200.000 y 300.000 judíos, pero ninguno en las cámaras de gas. Supondrá este buen hombre que los censos de población en Europa son un invento reciente.

Entre sus peregrinos argumentos, este clérigo señala, por ejemplo, que no había chimeneas tan altas para eliminar el gas o que la retirada de éste hubiera resultado peligrosa para los verdugos, etc....

Menos mal que tenemos a Frau Merkel, y que el negacionismo es un delito en Alemania. Supongo que el antiguo joven nazi dará marcha atrás o les puede pasar a los dos como al cardenal Marzincus, que no puedan salir nunca de las 44 hectáreas del Estado Vaticano.

JGM

2009-02-03

LA RIQUEZA DE LAS NACIONES


Parece que fue J K Galbraith quien dijo que había dos tipos de economistas: los que no saben nada de esa disciplina y los que ni siquiera reconocen su ignorancia. Bien, este blogger pertenece al primer grupo.

Lo que sucede es que los tiempos de crisis son propicios a la aparición de todo tipo de arbitristas y de intérpretes; recordemos la primera crisis económica de la Historia y la interpretación que el “casto” José hizo al faraón (Génesis, 41)

Viene esto a cuento de lo que acabo de leer sobre la reunión de Davos:


“Los expertos calculan que la tormenta subprime se ha llevado por

delante al menos una cuarta parte de la riqueza mundial…”

(El País, 1/2/2009)


Bueno, yo creo que una destrucción de riqueza tan tremenda sólo tuvo lugar durante los seis años que duró la II GM y, preferentemente, en Europa y Japón. Entonces ¿a qué llaman riqueza estos pájaros? ¿No será que la disciplina económica se aleja cada vez más de la Ontología para adentrarse en la Metafísica? ¿Qué números índice estadísticos utiliza esta gente para medir ese cataclismo?

La “tormenta subprime” no es un fenómeno nuevo. Parece que una de las causas de la “Gran Depresión” fue el ‘boom’ inmobiliario de 1925 en Florida. Cualquier agente de bienes raíces podía comprar grandes extensiones pantanosas en ese estado, dividirlo en parcelas y venderlas tras haber aumentado exponencialmente los precios. La oferta, en principio, iba dirigida a futuros jubilados, pero gentes de todos los estados compraban los títulos de propiedad sin ni siquiera haber estado nunca en Florida. Los Everglades eran una zona pantanosa, infestada de caimanes y de mosquitos, donde ni al arquitecto de Pedro el Grande se le hubiera ocurrido construir. El caso es que la gente pedía préstamos a los bancos para comprar escrituras que luego revendía; hasta que alguien descubrió que a aquello le faltaba un tornillo y llevó a la desconfianza en el Sistema Financiero -quebraron más de 5.000 bancos norteamericanos.

Volvamos a nuestro titular: Toda esa riqueza ahora perdida consistía simplemente en unas cuantas toneladas de papeles con cifras impresas que, juntos, sólo hubieran servido para alimentar las calderas de la calefacción de alguna torre de Wall Street durante una semana.

Lo más curioso de todo esto es la capacidad de autoengaño de los humanos por simple codicia. Las cosas no vienen de ahora, al menos en nuestro país. Ya cuando la crisis de las “.com”, TERRA, que sólo facturaba alrededor de 10 millones de euros y sufría unas pérdidas millonarias, tenía un valor en Bolsa superior al del BBVA o al de Repsol, siendo su activo financiero principal “una lista de clientes”.En poco más de tres años (Feb/2000-May/2003), sus acciones pasaron de valer 155.65€ a sólo 5.25€, según la OPA que ofertó Telefónica., su casa matriz.


Aunque no tengo mucha confianza en el método de corrección por el error, creo que todos deberíamos enmendar un poco las últimas borracheras consumistas o, al menos, no utilizar para ello los créditos bancarios.

Así, podríamos, por ejemplo:

-Dejar de hacer cola toda la noche para comprar la nueva consola cuando todavía no hemos utilizado todas las funciones de la anterior.

-Evitar ir hasta Tailandia para poder contar a la vuelta que hemos visto a una nativa fumando con el cigarrillo entre los labios menores.

-Dejar de celebrar la comunión de la niña como si se hubiera casado con uno de los hermanos Lehman: Todo a crédito en un salón de bodas y bautizos, en el que el encargado, al ver tanta gente, saca hasta los últimos restos de su almacén.

-No empeñarse por comprar el coche-tanque más grande del mundo para ir asustando a los más pequeños y obligar a los demás vecinos a hacer cien maniobras en el garaje de su casa. Sobre todo porque lo va a usar únicamente el conductor para ir cada día, en Madrid, desde La Vaguada hasta el Parque Juan Carlos I.

-Reprimirse y no ir a las rebajas a comprar todos los harapos reciclados en China, y que un mes después estarán en alguno de los contenedores de“Humana”.

-Desistir de gastar queroseno para ir a un resort de la Dominicana del que no se puede salir, porque ir a la ciudad natural más próxima nos llevaría más de un día a través de una carretera como la de “Le salaire de la peur”, la peli de Clouzot. Toda la ciudad de Benidorm es prácticamente un parque temático, barato y a tiro de piedra, y no se corre el riesgo de que un cubito de hielo espurio te haga pasar las vacaciones sentado en el Klo.

-No volver a llamar gilipollas al que ha ahorrado cuatro euros y los ha metido en el banco, diciéndole que en el chiringo de enfrente le dan el doble o el triple de interés.

-Dejar de “tirar la casa por la ventana” yendo con otro matrimonio a comer a un restaurante que acaba de abrir y cuesta 100 euros por cabeza. Todo porque sirven cabezas de chorlito con trufas de la Auvernia y pollita virgen deshuesada al Armagnac..

(Queda abierta la relación para que los supuestos lectores añadan sus entradas)

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Lo más triste de toda esta crisis es, como siempre, el factor humano.

Los trabajadores británicos han empezado ya a movilizarse pidiendo a sus gobernantes que discriminen a los trabajadores extranjeros: “Put British workers first”, exigen a Mr Brown.

En realidad no se precisan esas medidas, los puestos de trabajo que ocupan esos parias les discriminan por sí solos. Los gobernantes del primer mundo cuentan esta vez con que la población laboral más afectada no será lo que la terminología marxiana llamaba el “ejército industrial de reserva” de los trabajadores. El nuevo “ejército de reserva” lo componen principalmente esos emigrantes que llegaron atraídos por el boom, y que, como estamos viendo, ahora se les ofrece un billete de vuelta a casa y dinero para los bocadillos. Ya les dejarán volver cuando las vacas flacas hayan engullido a las gordas.

JGM

Foto superior. "El Jueves negro" en Nueva York

Abajo: Manifa de trabajadores británicos

2009-01-22

Genocidio en Gaza: ¿Por qué los niños?



Creo que lo menos importante de la agresión sionista a Gaza es la precisión de las palabras. Estamos dispuestos, si se trata de dialogar, a sustituir genocidio por matanza indiscriminada u otro sintagma similar.
Lo tenían todo calculado: cuándo comenzar a matar y cuándo dejar de hacerlo, parece que el supuesto fin venía determinado por la fecha en que ese desdichado torturador texano iba a dejar de protegerlos abiertamente. Ni siquiera se han ido, se han quedado detrás de la puerta, pero, hoy, han decidido proseguir sus atrocidades en el mar, bombardeando a los pescadores palestinos.

Se llegará a algún acuerdo de retirada ¿pudiera ser?. Pero siempre quedará una pregunta ominosa de los sucedido estas últimas semanas: ¿por qué los niños? ¿por qué se han cebado esta vez en los más desvalidos? Sabían perfectamente que los niños estaban refugiados en los edificios de Naciones Unidas, ¿por qué asesinarlos allá? Decir que las milicias palestinas les utilizaban como escudos humanos no deja de ser una repugnante falacia . No entraron ni en los edificios de Naciones Unidas ni en ningún otro para ver quién había allí: destruían todas las casas con bombas de fósforo, de racimo o con las armas más siniestras que poseen. Simplemente su goebbelsiana mentira nos llevaría a recordar una escena de la película “El tren de las 3:10 (a Yuma)” en la que tras un atraco, uno de los conductores de la diligencia se zafa de un asaltante y se escuda tras él amenazando con matarlo. La reacción del jefe de los bandidos, Ben Wade, es matar al cochero con las balas que atraviesan a la vez a su compinche. “Era un débil” dice del bandolero muerto.

El señor Olmert y su sangriento comité están obligados a dar una explicación satisfactoria sobre ese terrible infanticidio: según los datos de UNICEF o de “Save the Children”, la mitad de los asesinados eran mujeres y niños, y de este grupo, las tres cuartas partes eran menores de 16 años (437 hasta hoy).
No vamos a entrar aquí en analogías con lo sucedido en la comarca de Belén cuando gobernara el virrey Herodes; aunque ese pueblo tan amante de los Libros Sagrados, sí debería recordar esa leyenda neobíblica. Pero no, tenemos ejemplos más recientes: el del asesinato sistemático de niños judíos, gitanos o eslavos por las hordas nazis. ¿Acaso no han visto o leído, señores judíos de Israel y de otros lugares, “El niño del pijama de rayas"?
¿Por qué, los niños? ¿Lo sabe ese horrible embajador de Israel en España?
Señor Olmert y compañía, señores ciudadanos del Estado de Israel, mientras no contesten a una pregunta tan breve, tendremos que ponernos en lo peor.

Uno de los temores de los anexionistas de Israel es que el diferencial entre las tasas de fecundidad entre judíos y palestinos crece sensiblemente a favor de los últimos. Quizá sea eso lo que les lleva a buscar judíos por el mundo, principalmente en el este de Europa, para repoblar los territorios de los que han desalojado a sus habitantes ancestrales.
Insisto, las teorías pueden ser muy siniestras, pero en la palabra de esos guerreros deshumanizados queda cualquier otra explicación menoshorrible.
JGM

2009-01-16

Tres novelas de intriga y misterio



El último otoño nos trajo las últimas novelas de dos autores ingleses, clásicos en sus respectivos géneros: John Le Carré y P. D. James., así como la traducción de “After Dark”, una novela del japonés Haruki Murakami, publicada originalmente en 2004.

P. D James “The Private Patient”

A sus 88 años, P.D. James nos ofrece otra muestra de su talento para el thriller psicológico.
No voy a destripar nada aquí, entre otras cosas porque la autora, ya en la primera línea de su novela, nos dice quién es la víctima y cuándo va a morir asesinada, aunque el hecho no suceda hasta la página 97.
Esas casi cien páginas previas al crimen sirven a la veterana autora para describir minuciosamente a los personajes principales del drama: un número limitado de sospechosos, ya que la novela, como muchas de sus obras anteriores, se desarrolla en un escenario aislado.
Quizá ese entorno hace el desenlace más previsible que en otras obras de la autora, sin embargo, parte del interés de la trama radica más en las motivaciones de los crímenes que en estos.
Al margen de los asesinatos, están como siempre las descripciones cargadas de ironía que la autora hace de las clases acomodadas inglesas –por algo es baronesa James de Holland Park-, así como de otros colectivos pintorescos de las islas.
Una de las constantes en las novelas de P.D. James es la poca simpatía que suscitan las víctimas centrales de sus tramas. No es que la autora les haga merecedores de ser asesinados, pero no cabe duda de que sus muertes violentas no levantan grandes duelos ni entre sus allegados ni entre los lectores. Lo mismo sucede en esta última obra.
La autora mantiene aquí su conocido escepticismo sobre ciertas creencias y ciertos sentimientos humanos.
Sus burlas a la religión y a los clérigos no son tan sarcásticas como las de su anterior “Death in Holy Orders” (tr.“Muerte en el Seminario”), donde parecía haber elegido el escenario para poner en evidencia a los miembros de una iglesia muy próxima a la Católica Romana. Pero no puede evitar comentarios como:

“When you’re dying, call in a priest. He’ll see you’re all right” „But suposse I dont’t know I’m dying?“ „Folk usually do. Time enough then to start bothering your he ad with God.“ (1)

o

„We never drink in the Cressett Arms and we aren’t church-goer“. (He made the last statement with the self-satisfaction of one who has resisted the temptation to fall into a dangerous habit)“

O bien, hacer que un millonario agonizante haga llamar de noche al sacerdote del condado sólo para burlarse de él por última vez.

Es notorio también su escepticismo sobre el amor entre los humanos. Hay padres que no sienten el menor afecto por sus hijos, quizá porque no sintieron ninguna pasión ni amor en el momento de su concepción. Naturalmente, el desafecto es recíproco.
Gentes que se casan o tienen hijos con la persona menos indicada.
Frases como “estaba enamorada de él, pero no lo amaba” o “se trató simplemente de un inofensivo intercambio de placer”
Lo más que está dispuesta a conceder a las parejas es una convivencia civilizada:
Así, en una petición de matrimonio se da el siguiente diálogo:

„You don’t love me.
„Perhaps not now, not yet totally, but it will come. All marriages are a process of falling in or out of love. Don’t worry, we shall suit each other very well in bed and out, and this marry will last“

Quizá la avanzada edad de la autora y el previsible riesgo de que sea ésta una de sus últimas creaciones, le han llevado, como sucede a algunas madres, a dejar “bien colocada” a su criatura, al detective que trata de conciliar la poesía con el trabajo policial. Así, ha decidido sacar de su soledad de viudo a ese oficial jefe de Scotland Yard, Adam Dalgliesh y casarlo con una scholar de Cambridge. Resulta de lo más divertido el capítulo en el que Dalgliesh va, acompañado de su novia, a pedir la mano de ésta a su suegro, el profesor Lavenham.
También intenta buscar la paz sentimental para la principal ayudante de Dalgliesh, la inspectora Kate Miskin.

[1] “Cuando te vayas a morir, llama a un cura. Procurará ayudarte en eso”

“Pero, supón que no sé que voy a morir”

La gente normalmente lo sabe. Es el momento de empezar a marearte la cabeza con lo de Dios”
[2] “Nunca vamos a beber al pub de Cresset Arms ni vamos a la iglesia” (Dijo la última frase con la autosatisfacción del que ha resistido la tentación de caer en un hábito peligroso)

[3] “Pero tu no me amas”

“Quizás ahora no, no mucho, pero todo llegará. Todos los matrimonios consisten en un proceso de enamorarse o desenamorarse. No te preocupes, nos llevaremos bien en la cama y fuera de ella, nuestro matrimonio durará”



John Le Carré “A most wanted man” (*)


Con su elegante estilo literario, su ironía tradicional y su cada vez más acentuada crítica hacia el mundo que nos ha tocado vivir, John Le Carré nos ofrece su nueva novela “A most wanted man” De las cuatro obras que ha publicado Le Carré en lo que llevamos de siglo, dos de ellas dirigían sus críticas hacía temas más alejados de su acostumbrado mundo del espionaje internacional: “The Constant Gardener” (El Jardinero fiel), arremetía contra las prácticas de las grandes empresas farmacéuticas, y “The Mission Song” (La Canción de los Misioneros) trataba del expolio sistemático de los países africanos.
Aunque sólo fuera por el lugar de nacimiento del protagonista de ahora (hijo de ruso y de madre chechena) recordamos enseguida su anterior “Our Game”, que ya tuvimos el gusanillo de releer con motivo del enfrentamiento del año pasado entre rusos y georgianos por las fronteras de Abjacia y Osetia del Sur. La diferencia principal entre el protagonista de “Our Game”y el de esta última novela radica en que en la primera se trata de un aventurero, un conquistador de mujeres y de hombres, de un tipo de acción, seguro de sí mismo; mientras que, ahora, el fugitivo Issa es un joven desvalido que aparece en la ciudad de Hamburgo como si lo hubieran lanzado en paracaídas desde un avión fantasma.

Como sucede en otras novelas de Le Carré, hay en ésta más de un protagonista, en realidad se trata de un triángulo, cuyo vértice más estrecho corresponda quizá al joven Issa, pese a ser el detonante de la trama –algo así como el sastre de Panamá en la novela con este mismo título y del mismo autor.
El resto del reparto lo componen activistas islámicos, abogados, banqueros de dudosa moralidad, viejas amantes cargadas de misterio, policías, agentes secretos alemanes, agentes de la CIA, espías del MI6 inglés e, incluso, espías free-lance; y, sobrevolando todo el relato, la ominosa presencia de los secuaces de Putin, el recuerdo de las prisiones turcas de “El Expreso de medianoche” o el más reciente de la de Abhu Graib, Guantánamo o de otras, aún más secretas.
En el miembro de más edad dentro de ese triángulo, no podenos evitar el reconocimiento de las características del personaje más conocido de Le Carré, George Smuley, ese viejo cínico, irónico, cornudo y sentimental.

Como si la naturaleza siguiera empeñada en imitar al arte, el último día del año pasado traía El País una noticia, que no puedo evitar incluir aquí, al menos sus titulares:

España extradita a un checheno a Rusia sin garantías antitortura
La ONU y el Consejo de Europa, a quien la Audiencia Nacional encomendó su control, se desentienden del preso

MANUEL ALTOZANO - Madrid - 31/12/2008



Pueden quedarle horas de estancia en España. El Consejo de Ministros acordó el pasado 12 de diciembre la extradición a Rusia del checheno Murat Ajmedovich Gasayev, acusado por la fiscalía de ese país de lesiones, asesinato y estragos terroristas, así como de integración en banda armada por formar supuestamente parte de un grupo guerrillero checheno. Pero Gasayev será entregado a las autoridades rusas sin que vayan a cumplirse las garantías contra torturas y tratos degradantes acordadas durante el estudio de su caso por la Audiencia Nacional…

(*) Plaza y Janés anuncia su publicación en castellano (y quizá en catalán) para febrero de este año.







“AFTER DARK” de Haruki Murakami

Es la primera novela que leo de este autor japonés y parece injustificado el retraso de su traducción
La acción de la novela se desarrolla prácticamente en tiempo real, a lo largo de una noche en la que aparecen y desaparecen personajes muy variados.
No hay crímenes horribles en el relato, sólo una agresión, una muestra de violencia de género, violencia contra el género más débil como es habitual; también aparece algún tipo patibulario, pero todo queda en amenazas más o menos veladas. No obstante, los escenarios y los personajes solitarios, que vagabundean en la noche, consiguen dotar a la trama de un cierto aire inquietante. Contribuye a ello la aparición del narrador omnisciente con frases como “A aquellas horas el barrio funcionaba con sus propias reglas” o la de “el coche que recorre despacio las calles como si hiciera inventario”
No sólo destaca el autor en esos comentarios de observador de la noche, sino en las apostillas que coloca detrás de los diálogos de los personajes, unos diálogos aparentemente triviales pero expresados con precisión e intención, y que expresan claramente los sentimientos de estos solitarios tanto como sus propias palabras.

En los locales “abierto toda la noche” que recorren los jóvenes vagabundos hay una “iluminación anodina” y suena “una música ambiental inocua”.Puede que la música sea innocua, pero no insignificante: el título de la novela lo obtuvo Murakami de “Five Spot After Dark”, una pieza de jazz del trombonista Curtis Fuller: un instrumento, el trombón, de los menos habituales entre los solistas de jazz; y a cada nuevo escenario urbano, el autor le asigna la música más adecuada.
En suma, una grata sorpresa. Una novela que dada su extensión – no llega a 250 páginas- puede ayudarnos a pasar una de esas noches en que uno no puede o no debe dormir.
JGM

2009-01-05

La nazificación del Estado de Israel




Estamos en la web, y hablando de nazis, pero por una vez al menos, nada que ver con la interacción social de Mike Godwin y su conocida ley de reductio ad Hitlerum, según la cual cualquier polémica prolongada en la red acaba con acusaciones de nazismo.

Desgraciadamente, la analogía entre los hechos sucedidos en Europa hace ya casi 70 años y el genocidio que los sionistas del estado de Israel están perpetrando en estos días contra los palestinos de Gaza, y desde hace décadas sobre el resto de los palestinos, nos lleva inevitablemente a la analogía con lo sucedido en aquella triste época.

Veamos, si no, las imágenes del estacionamiento previo a la invasión, de los imponentes tanques junto a la frontera de Gaza, ¿no nos recuerdan, acaso, a los de la Panzerdivision en las horas previas a la invasión de Polonia?traen a la memoria los del gueto de Varsovia? y su demolición por los tanques camino del exterminio de los confinados al otro lado ¿no es lo que vimos en la película El Pianista de Roman Polanski?

¿No es, acaso, la historia del Estado de Israel una ocupación progresiva de la nación palestina, en una réplica de aquella demoníaca justificación de lebensraum de Hitler; la que le llevó a la anexión de los territorios más próximos hasta ocupar toda Europa? ¿No es la llamada a los judíos de otras partes del mundo a ocupar la “tierra prometida” lo que mueve e estos genocidas?

Otra muestra de esa coincidencia es el desprecio que estos bárbaros hacen del Derecho Internacional, burlándose de las resoluciones de Naciones Unidas, al igual que los nazis hacían caso omiso de las de la Sociedad de Naciones.

Está claro que es tiempo de elecciones en Israel, lo que tristemente lleva a que todos los partidos políticos respalden el ataque genocida; incluso los actuales gobernantes aumentan sus expectativas de voto cuanto más cruel es la represión, ¿Acaso no se han de buscar similitudes con el ascenso del NSDAP, que sacó en 1933, sólo los votos suficientes como para gobernar, pero que a medida que aumentaba su belicismo provocador no necesitó más elecciones, porque las hubiera ganado por aclamación?

Otro acto de oportunismo criminal ha sido el de aprovechar el interregno en la Casa Blanca norteamericana y las últimas barrabasadas políticas de ese mentecato sangriento que ha gobernado el “mundo” durante ocho años.

Basta una simple mirada al mapa pare ver que la franja de Gaza es un bocado apetitoso para ese Estado expansionista.

¿Pueden unos pocos cohetes explosivos, que apoyados en un tablón y lanzados “adonde caigan”, justificar esa masacre de mujeres y niños? ¿No resulta inverosímil que la única solución de uno de los ejércitos más poderosos y más tecnificados del mundo sólo sea la de invadir ese apetecible trozo de costa mediterránea. ¿No será, nos preguntamos, el tétrico Mossad, un servicio de inteligencia moralmente tan sospechoso como tantos otros, el que guía esos cohetes artesanales? ¿No ha mostrado el ejército judío su capacidad para destruir artefactos más complejos en vuelo?

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Los palestinos sólo tienen guijarros para enfrentarse a los tanques, y nosotros tenemos lo que decía otro poeta: la palabra, y nuestro deber es usarla en este combate tan desigual.

Una película reciente, la última de Ridley Scott, recuerda los versos del poeta inglés W. H. Auden:

“Las víctimas del mal

Responden con el mal”

¡OJO! , no vamos a negar la enorme tragedia del Holocausto, como hace ese irresponsable mandatario iraní; o a trivializarlo, como hacía el otro mal nacido, y peor muerto, dirigente austríaco, pero sí podemos evitar que los sionistas sigan utilizandolo para justificar sus crímenes.

La matanza indiscriminada de millones de seres de etnia judía, junto con ingentes masas de eslavos, gitanos, desvalidos mentales, comunistas, republicanos españoles y, claro está, de muchos alemanes indefensos, supone una tragedia históricamente inolvidable, como la de los armenios a manos turcas; pero, insisto, hemos de situarlo, simplemente, entre otro de los horrores de la historia, de forma que nadie pueda esgrimirlo como una excusa para repetir esos crímenes. No se puede permitir a esos ciudadanos racistas que sigan utilizando la tragedia del Holocausto para martirizar a otro pueblo con excusas similares a las que tanto sufrir les causaran a ellos.

Al fin y al cabo, los habitantes de Gernika no recibieron un solo marco por los destrozos de sus casas y la muerte de sus seres queridos. Los gitanos, a los que en este año se erige un monumento en Berlín, nunca han reclamado nada por su exterminio programado.

Parece que esta vez, el presidente de nuestro Gobierno y la vicepresidenta han mostrado su repulsa a la agresión sionista. Suponemos que el señor Rajoy se solidariza con las víctimas palestinas, porque se ha hecho el muerto.

JGM